Mudados de San Diego a Los Ángeles en 1984, los californianos no retiraron camisetas hasta el momento.

Un año después de haber comprado la franquicia, el aquel entonces dueño Donald Sterling decidió que los Clippers desembarcaran en Los Ángeles. Sus aventuras en San Diego habían culminado tras siete temporadas.

La adaptación en la ciudad fue muy extensa, ya que clasificó a Playoffs en apenas cuatro ocasiones, hasta 2011. La etapa previa a la llegada de Chris Paul se tornó difícil, teniendo en cuenta que solamente superó la primera ronda en 2006.

El momento de brillar surgió a partir de la campaña 2011-12, luego del intercambio por CP3. El base unió sus fuerzas junto con Blake Griffin y DeAndre Jordan, creando así un plantel con chances de ocupar los primeros planos.

El equipo deslumbró en esa época, jugando a un nivel arrasador. Sin embargo, en la postemporada padeció las dificultades de pasar las Semifinales del Oeste. Las lesiones, la expulsión a Donald Sterling y los conflictos internos en los últimos años privaron a los Clippers del tan ansiado campeonato.

A pesar de las frustraciones acumuladas, la dirigencia debería pensar en retirar números en un futuro. Chris Paul (N° 3), Blake Griffin (N° 32) y DeAndre Jordan (N° 6) fortalecieron al elenco de Doc Rivers, de una manera que no se había visto anteriormente en la franquicia.

Hay nuevos líderes

La reconstrucción no demoró mucho en consumarse. En el verano estadounidense de 2019, Kawhi Leonard y Paul George optaron por la reunión en el conjunto angelino. El talento de la temible dupla estuvo en consideración durante los debates sobre la lucha por el título.

Y no solo son ellos dos. Lou Williams y Montrezl Harrell demostraron en los dos años de transición que sus habilidades potencian notablemente al equipo. El escolta recibió el premio al Mejor Sexto Hombre en 2018 y 2019, mientras que el interno está en la discusión de arrebatarle el trono a su compañero en 2020.