Solamente tres números quedaron en lo más alto del American Airlines Center. Sin embargo, se esperan más casacas en un futuro.

Los Mavericks iniciaron su historia en la NBA a partir de 1980. En los primeros años fue encontrando las piezas que lo ubicaran lo más pronto posible en una buena posición del Oeste.

En la temporada 1987-88 disputaron sus primeras Finales de Conferencia. Más allá de no haber llegado más lejos, se mantuvo el recuerdo de esos momentos. El notable nivel de Derek Harper (N° 12), Rolando Blackman (N° 22) y Brad Davis (N° 15) permitió que los texanos se aseguraran una larga permanencia en la liga.

La segunda era inolvidable se situó en el siglo XXI. La adquisición de Dirk Nowitzki (N° 41) en el Draft 1998, a través de un intercambio con Milwaukee, le dio a Dallas la posibilidad de acercarse hacia la primera y única proeza.

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En 2011 se proclamó campeón por primera vez en la competencia, tras derrotar al Miami de James, Wade y Bosh. El ala-pivote alemán se ganó el premio al MVP de las Finales, luego de una sobresaliente actuación ante el poderoso Heat. De esta manera, los Mavs se tomaron revancha de aquellas Finales perdidas en 2006, ante la misma franquicia de Florida.

También, la leyenda de Nowitzki transcurrió junto con la compañía de magníficos jugadores. Jason Terry (N° 31), Jason Kidd (N° 2) y Shawn Marion (N° 0) deberían ganarse un lugar en lo más alto del estadio, junto con el interno europeo, debido a su indispensable aporte en la temporada consagratoria.