Steve Clifford montó uno de los mejores equipos defensivos de la liga, lo que puso a la franquicia en un puesto sólido para clasificar a los Playoffs. Sin embargo, la falta de goleo y de profundidad priva al elenco de una evolución mayor.

En la previa de la temporada, el este tenía varios puestos clasificatorios a los Playoffs con hipotéticos dueños. Nadie imaginaba una postemporada sin elencos del calibre de Bucks, Raptors, Celtics, Sixers, Heat y Pacers, mientras que la gran duda pasaba por cómo iban a encajar los Nets tras su transformación aunque sin Kevin Durant en este primer año. De esta manera, el octavo puesto tenía una contienda entre Magic, Wizards, Pistons y, dependiendo de cómo ensamblaba, Hawks.

En contraste con los otros tres equipos, el elenco de Florida hizo un trabajo más constante y supo posicionarse octavo, más allá de su marca de 30-35. El combinado de Steve Clifford encontró las respuestas esperadas en defensa (el cuarto equipo menos goleado con 107,3 puntos por encuentro), mientras que la falta de certezas en ataque (106,4, el cuarto peor en la liga) lo llevó a sólo un planteo. Jugar lento para sacarle el mayor jugo a las buenas respuestas defensivas.

El trabajo defensivo arrancó por uno de los jóvenes más prominentes en el rubro: Jonathan Isaac. El alero tuvo un rating defensivo de 102,0, siendo así el sexto mejor de la liga en el rubro por detrás de estrellas como Giannis Antetokounmpo, Brook López, Anthony Davis y el joven Donte DiVincenzo). Lamentablemente, su campaña finalizó antes de lo esperado producto de una lesión en su rodilla izquierda.

La caída de Isaac se sumó a la de Al-Farouq Aminu, que se despidió de la temporada en diciembre producto de una lesión en la rodilla derecha. Sin ellos, Wesley Iwundu tuvo que dar un paso hacia delante en el marcaje. No brilló, pero cumplió para acompañar a un perímetro de marcada tendencia ofensiva, con Markelle Fultz, Evan Fournier y Terrence Ross a la cabeza, además del polivalente D.J. Augustin.

La apuesta fue un acierto

Foto: Orlando Pinstriped Post.

Después de dos años de constantes lesiones, el Magic hizo una apuesta fuerte por Markelle Fultz en el cierre del mercado de febrero del 2019. La franquicia decidió enviar dos elecciones (una de cada ronda), además de Jonathon Simmons, a Philadelphia a cambio del base que arribó desde la Universidad de Washington.

Desde entonces, Orlando no apuró a Fultz. Lo esperó pese a su inminente cruce con Toronto en la primera ronda del 2019 y le dio al jugador la chance de poder finalmente recuperarse de sus molestias en los hombros que lo tenían a maltraer.

Fultz terminó haciendo su debut en el primer partido de la campaña 2019-20 y desde entonces no dio un paso hacia atrás. El ex Sixer jugó 59 de sus 64 partidos disputados como titular, primero ante la baja de Fournier y luego desplazando a Augustin al banco. Sus números fueron sólidos (12,1 puntos, 5,2 asistencias y 3,3 rebotes), aunque lo más significativo de la campaña fue su triple-doble en la agónica victoria sobre los Lakers en casa.

Su nivel no fue digno de ser considerado un jugador franquicia, pero Orlando finalmente encontró su segundo base. Además, Michael Carter-Williams volvió a tener buenos números (7,2 puntos, 3,3 rebotes y 2,4 asistencias), cerrando así la posición hasta que alguno explote o que aparezca una chance de firmar a una estrella.

Otro salto de calidad de Vucevic

Foto: USA TODAY Sports

Nikola Vucevic se había ganado el reconocimiento que tanto se merecía en la campaña 2018-19. Después de ser una máquina de dobles-dobles y uno de los pivotes más complicados de defender en el este, el montenegrino se ganó el derecho a ser All-Star.

En cuanto a esta temporada 2019-20, Vucevic no tuvo el honor de decir presente en el Juego de las Estrellas de Chicago, pero volvió a dar muestras de su constante evolución. Vooch tomó 249 lanzamientos externos en los 54 juegos que disputó, registrando así la marca máxima de su carrera, superando los 231 que había lanzado en 80 partidos en el ciclo anterior.

En términos de efectividad, bajó a un 32,9% de efectividad, pero esta efectividad para un pivote capaz de anotar de media y corta distancia, además que promedia un doble-doble (19,5 puntos y 11,0 rebotes), lo hace una verdadera amenaza ofensiva. Esto le da más espacios a sus compañeros, aunque estos no lo pudieron aprovechar al nivel que se esperaba.

Por el lado de los acompañantes, Aaron Gordon volvió a tener números sólidos (14,4 puntos, 7,6 rebotes y 0,6 tapas en 33,0 minutos), aunque será mayormente recordado por el robo en el Slam Dunk Contest. En tanto, Mo Bamba pudo gozar de una mejor salud, mantuvo buenos números para un suplente (5,5 puntos, 5,0 rebotes y 1,4 tapas), nuevamente mostrando que su mejor faceta está en la defensa.

Con juego, pero sin fuego

Steve Clifford es uno de los mejores entrenadores, y uno de los más menospreciados, de la NBA. El headcoach sabe aprovechar los recursos de los equipos que le toca al máximo, lo que lo pone en una posición similar a Mike Budenholzer. Aunque, a diferencia del otro ex asistente de Gregg Popovich, jamás tuvo la chance de contar con un plantel realmente ganador.

Después de pasar cinco años en el banco de Charlotte (y darle dos oportunidades de jugar en la postemporada), llegó a un acuerdo con los Hornets para ponerle fin al vínculo ante la clara situación de reconstrucción. Así, decidió partir a Orlando, que llevaba siete años sin acceder a los Playoffs.

En su primera campaña cortó esa racha con una marca de 42-40, poniéndole fin a la ausencia, como también a la racha de seis años sin récord ganador. En tanto, en esta 2019-20 estaba logrando la segunda clasificación seguida, algo que la entidad no alcanzaba después de la salida de Dwight Howard a Los Ángeles Lakers.

Desde su arribo, potenció a Isaac e Iwundu; le dio chances de seguir sus carreras a dos ex Sixers como Fultz y Carter-Williams; forjó una ofensiva alrededor de Vucevic (que coqueteaba con una salida cuando arribó); mientras que también le dio los espacios necesarios para que Fournier y Ross tengan sus mejores versiones.

Sin embargo, al Magic le falta a la hora de poder competir contra los mejores de la liga. A lo largo de la campaña cosechó tan sólo cinco triunfos en 32 presentaciones ante equipos con un índice de victorias mayor al 50%. Todo esto producto de su falta de capacidad ofensiva.

Más allá de lo que ocurra con el cierre de la 2019-20 a causa del Covid-19, el próximo paso para la franquicia será renovar a sus agentes libres (D.J. Augustin, Michael Carter-Williams y Wesley Iwundu). Además, deberá considerar posibles traspasos para Khem Birch, James Ennis III (si hace uso de la opción por 2.1M) de cara a sumar un segundo tirador sobre el cual confiar para la segunda línea.

En tanto, algunos agentes libres para considerar serán: Joe Harris, Glenn Robinson III, Alec Burks, Bryn Forbes y Jordan McRae.

Orlando dio pasos en la dirección correcta y recuperó el respeto que se había ganado en otras épocas. Sin embargo, está en la peor posición: no está en reconstrucción, ni es ganador. Si las piezas no empiezan a dar resultados, deberá empezar a considerar mover a sus mejores jugadores para poder subir su piso.