Después de una década para el olvido, el arribo de Monty Williams y la presencia de nuevos veteranos cambió la forma de jugar de la franquicia de Arizona. Inclusive, amagó con colarse en los Playoffs.

Phoenix cerró la década pasada como uno de los peores equipos de la NBA en el lapso. El elenco de Arizona nunca clasificó a los Playoffs (como los Sacramento Kings), pero, a diferencia del elenco californiano, tuvo diez elecciones entre los primeros quince puestos del Draft, como también cinco de estas en el Top 10.

La única constante de la franquicia fue que nunca mantuvo a nadie. El equipo cambió continuamente de entrenadores (siete en 10 años), dirigentes (cinco gerentes generales), jugadores (pasaron veteranos como Isaiah Thomas, P.J. Tucker, Eric Bledsoe, Goran Dragic, los hermanos Morris y hasta Luis Scola) y hasta se deshizo de aquellos que fueron electos en el Draft (Dragan Bender, Marqueese Chriss, Alex Len, Josh Jackson y Alan Williams, entre otros).

No obstante, la historia cambió drásticamente en marzo del 2019. Después de un largo listado de movimientos desacertados, el dueño Robert Sarver decidió bajar a Trevor Burskein al puesto de asistente de mánager general para que James Jones tome el toro por las astas. A su vez, este optó por despedir a Igor Kokoskov (ahora asistente de entrenador en los Kings), que no terminó de desarrollar una ofensiva llamativa ni un juego defensivo sólido, para poder contratar a un gran entrenador como Monty Williams.

En cuanto al plantel, su mayor acierto fue hacerse con un base menospreciado, pero a la vez destacado como Ricky Rubio. La llegada del campeón mundial le dio al equipo el conductor que necesitaba. Esto liberó a Devin Booker, quien sólo debió preocuparse por demostrar sus dotes de anotador, dejando en claro una vez más que es de los mejores en el rubro.

En cuanto al frontcourt, los arribos de otros dos internacionales como Darío Saric y, sobre todo, Aron Baynes para acompañar a Kelly Oubre Jr le dio a la franquicia la chance de jugar con cinco hombres capaces de golpear tanto desde el exterior como en la pintura.

En cuanto al australiano, este fue campeón con los Spurs en 2014 pero tuvo su mejor año individual de la carrera, volviéndose un pívot duro de enfrentar con un promedio de 11,5 puntos, 5,6 rebotes, 0,5 tapas y una efectividad del 35% en lanzamientos externos. Además, su mejor producción se dio el 6 de marzo, cuando logró un doble-doble con 37 puntos y 16 rebotes, ambas marcas máximas de su paso por la NBA. Aquella noche también encajó nueve triples en catorce intentos para establecer la marca máxima de un pivote en la liga.

A partir de estas opciones, Monty Williams mantuvo su filosofía a través de la ‘regla de 0,5’. La misma consiste en que cada jugador tiene medio segundo para decidir si hacer una finta, pasar, penetrar o tirar. Esto le da un mayor movimiento de pelota a la ofensiva, mantiene el desbalance defensivo y le da a los tiradores la chance de encontrar huecos para aprovechar, ya sea a través de una penetración o gracias a una cortina indirecta.

Lamentablemente, el caso de doping de Ayton, la falta de constancia de Darío Saric y la poca profundidad de la banca jugó en contra del buen trabajo de Williams. Phoenix perdió 10 de los 15 partidos que disputó a lo largo de diciembre, lo que atentó contra las chances de meterse en los Playoffs. A falta de 23 partidos, Phoenix mejoró su récord de un 19-63 a un 26-39, pero esta marca lo dejó 13° en el oeste, necesitando así un milagro para acceder a la postemporada.

Una estrella que entró por la ventana

Foto: USA Today.

En la previa del Juego de las Estrellas, la NBA le faltó el respeto a Devin Booker. A sus 23 años, el escolta tuvo su mejor temporada llegó a promediar 27,1 puntos, un 51% de campo y un 36,8% en triples en la previa del evento. Pese a esto, la liga decidió no darle un lugar en el banco de suplentes, lo que parecía una injusticia todavía mayor a la que hubo con Bradley Beal.

Booker quedó un paso atrás en la carrera que dio a Russell Westbrook y Chris Paul como ganadores. Si bien uno fue fundamental en Houston y el otro un asesino en los momentos definitorios para Oklahoma, Booker merecía un lugar en el banco pero no se lo dieron por no jugar para un equipo ganador.

Más tarde se haría justicia ya que la lesión de Damian Lillard le permitió ser suplente, pero la falta ya estaba cometida.

Para alegría de los dirigentes, luego de cuatro años de descontento, la mejor temporada de Booker llegó a la par de la mejor campaña de los Suns en los últimos cinco años. A partir del buen trabajo de Williams y la calidad de sus compañeros, el escolta pudo relajarse un poco más, dándole a los dirigentes tranquilidad para seguir encontrar mejores actores de reparto.

No hay que criticar su elección

Foto: Getty Images.

El Draft 2018 tuvo como primera elección a Deandre Ayton, quien le ganó la pulseada a dos jugadores que ya supieron ser históricos para sus franquicias como Trae Young y Luka Doncic. Ambos acabaron siendo All-Star, lo que Ayton todavía no consiguió, pero la temporada del pívot fue realmente muy buena.

Luego de perderse los primeros 25 partidos por el doping, tuvo un año de sophomore ideal. Se mostró mucho más sólido en defensa, capaz de ser un interno pasador, como también dando un salto de calidad en todos los rubros (19,0 puntos, 12,0 rebotes, 1,9 asistencias, 1,7 tapas y 0,7 robos en 33,2 minutos). Poco antes de la suspensión por el Covid-19, la ofensiva corrió a través del tridente Rubio-Booker-Ayton, dando varios highlights como también la sensación que el binomio juvenil puede llegar a hacer historia si es bien rodeado.

Considerando que Amar’e Stoudemire era un ala-pivote, Ayton tiene la chance de desarrollarse como el mejor pivote de la historia de los Suns. Para lograrlo deberá añadirle un tiro de media distancia más efectivo como también ser imparable en la pintura. Las condiciones están, las tiene que seguir desarrollando.

Los pasos a seguir para el futuro

Phoenix no debe tocar a los aleros Oubre y Bridges. Foto: Diario Marca.

No sabemos si habrán Playoffs, pero si así fuese, sólo un cambio de formato permitiría que los Suns accediesen. Los de Arizona quedaron a seis juegos de los Memphis Grizzlies (32-33) con 17 encuentros por disputar, pero también deberán sortear a Blazers (29-37), Pelicans (28-36), Kings (28-36) y Spurs (27-36).

De cara a la próxima agencia libre, el principal objetivo será decidir qué hacer con el puesto de ala-pivote, el cual probablemente refuercen a través del Draft. Para el lugar de titular o suplente habrá que elegir entre la opción de equipo de Frank Kaminsky (5M) y Darío Saric, que será agente libre restringido. El tercer jugador de la posición será Cheick Diallo si ejecutan la ‘barata’ opción de 1.8M.

El segundo punto vital pasará por Baynes, que quedará como agente libre. Después de su gran año, lo más probable es que vaya en busca de su contrato tazado en 15 millones de dólares, cifra que la franquicia podrá pagar ya que Ayton continúa bajo su contrato de novato hasta el 2021. Otro punto favorable es que este año finaliza el contrato del cortado Tyler Johnson (19.2M), lo que dará margen para convencer al interno. Una renovación de dos años (25-30M) sería lo más acertado.

Por el lado de los aleros, no hay grandes opciones que considerar, salvo que llegue un jugador del calibre de Brandon Ingram. Esto se debe a que Kelly Oubre Jr y Mikal Bridges se complementan a la perfección. El primero de ellos es un 3&D notable, mientras que el segundo es atlético, sabe romper líneas y se destaca por su defensa intensa. Para cerrar, el novato Cameron Johnson, destacado por su anotación en la NCAA, completa el puesto.

A la hora de los perimetrales, el dúo de Ricky Rubio y Devin Booker es intocable, pero acá es dónde aparece la necesidad de incorporar jugadores. Phoenix ya tiene a jóvenes como Ty Jerome y Jalen Lecque para el puesto de base, por lo que una opción podría ser mover a Elie Okobo en busca de un escolta de mayor capacidad goleadora. Algunos agentes libres para este puesto serán: Bogdan Bogdanovic, Joe Harris, Marco Belinelli, Bryn Forbes, Courtney Lee y Kent Bazemore.