Con caras nuevas y sin Oladipo durante gran parte de la fase regular, la franquicia de Indianápolis mostró un muy buen nivel de juego.

El retiro de Darren Collison, la suspensión de Tyreke Evans y las salidas de Thaddeus Young (Chicago), Bojan Bogdanovic (Utah), Cory Joseph (Sacramento) y Wesley Matthews (Milwaukee). Esas fueron las principales bajas del elenco dirigido por Nate McMillan.

Sin embargo, los Pacers renovaron su base con interesantes incorporaciones. Principalmente el arribo de Malcolm Brogdon, quien dejó Milwaukee para tomar más protagonismo en Indianápolis. El base comenzó bien su contrato total de 85 millones de dólares en cuatro temporadas. En la 2019-20 tuvo un promedio de 16,3 puntos, 4,7 rebotes y 7,1 asistencias en 30,7 minutos por partido.

Las otras altas también hicieron su buen aporte, con el objetivo de ubicar a Indiana en el quinto lugar del Este (39-26). T.J. Warren (18,7, cuatro, 1,4 y 1,1 robos), Justin Holiday (8,3, 3,2, 1,3 y 1,1), T.J. McConnell (6,5, 2,6 y cinco) y Jeremy Lamb (12,5, 4,3, 2,1 y 1,2) contribuyeron con la evolución del juego colectivo.

La desgracia fue la durísima lesión del ex escolta de Charlotte, ya que sufrió rotura del ligamento anterior cruzado, rotura del menisco y fractura de la patela en la extremidad izquierda. Le llevará un largo tiempo de recuperación a Lamb.

Una dupla que tiene mucho por demostrar

Oladipo regresó a las canchas el de enero del 2020, luego de un año de ausencia por una rotura en el tendón del cuadriceps en su rodilla derecha. El escolta de 27 años llegó a jugar 13 encuentros en la fase regular y tuvo dificultades para reencontrarse con su mejor versión. Algo lógico en un jugador que lidió con un extenso lapso de recuperación y reposo.

Por otro lado, Domantas Sabonis se postuló como un serio candidato al Jugador con Mayor Progreso en la temporada. De hecho, se ganó su primera participación en el Juego de las Estrellas. El ala-pivote lituano se consolidó en el juego interior, y hasta se fortaleció como uno de los referentes en el quinteto inicial. Su media en el cuarto año en la NBA fue de 18,5 puntos, 12,4 rebotes y cinco asistencias en 34,8 minutos por partido.

Si la franquicia es paciente, los Pacers poseen todos los recursos necesarios en el afán de ser un protagonista de la competencia en un futuro no tan lejano.