El último subcampeón tuvo una temporada para el olvido, debido a las lesiones y la pérdida de importantes jugadores.

Desde 2015 hasta 2019, los Warriors ocuparon los primeros planos de la liga. Formaron una dinastía que hizo historia en la liga en esos años, ganando tres de las cinco Finales disputadas. Sin embargo, la última caló hondo en la franquicia.

Las lesiones de Klay Thompson y Kevin Durant, además de su partida a Brooklyn, forzaron el inicio de una nueva etapa en la Bahía. Asimismo, dejaron ir a Shaun Livingston (retiro) y Andre Iguodala (a Memphis, y luego a Miami) para hacer espacio salarial y permitirse la extensión de contrato a Draymond Green y el mismo Thompson.

El elenco de Steve Kerr juntó un grupo de nombres que lucharan por el objetivo de clasificar a Playoffs. Entre ellos estaba D’Angelo Russell, quien arribo mediante un sign and trade con los Nets por Kevin Durant. Mientras se recuperaba Klay, los de San Francisco intentaron establecer una dupla perimetral entre Russell y Stephen Curry.

Pero un nuevo palo en la rueda se presentó en la cuarta presentación en la fase regular. Stephen Curry se fracturó la mano izquierda, cuando Aaron Baynes cayó en la extremidad afectada tras una disputa del balón. La rehabilitación le demandó aproximadamente cinco meses y medio.

Del Big Three que permaneció en el equipo, Draymond Green fue el único que tuvo más participación en la campaña. De todos modos, eso no bastó para evitar que Golden State ocupara el último lugar del Oeste (15-50). El primer torneo en el lujoso Chase Center quedará en el olvido de los fans.

A pensar en el futuro

Sin embargo, la situación prendió la lámpara de los dirigentes. Como la temporada era irreversible, decidieron aceptar el hecho de ubicarse entre los peores puestos de la tabla. Así, incrementaban las posibilidades de ganarse un de los tres mejores picks del Draft venidero.

Realizaron varios movimientos en el mercado de traspasos, como el de Willie Cauley-Stein (Dallas), Alec Burks y Glenn Robinson III (Philadelphia). No obstante, el intercambio más controversial fue el de D’Angelo Russell, quien finalmente aterrizó en Minnesota para jugar junto con su amigo Karl-Anthony Towns. De ese arreglo, los Warriors recibieron a Andrew Wiggins (con un contrato caro, aunque todavía le falta explotar) y selecciones de primera y segunda ronda.

Lo que se espera de todo esto es que Golden State vuelva a ser un contendiente para la 2020-21, con buenas piezas para potenciar el plantel (ya tienen a Eric Paschall, Jordan Poole, Ky Bowman y Damion Lee) y la recuperación del Big Three.