New Orleans no pudo meterse entre los ocho posibles clasificados a los Playoffs antes de la suspensión por el Coronavirus, pero desde el debut de Zion Williamson encontró una mejora en su rendimiento. A la espera de lo que suceda con la campaña, se muestra como uno de los que puede dar el mayor salto de calidad en el futuro.

New Orleans tuvo una 2019-20 agitada desde el día uno. La franquicia pasada terminó con la duda de qué sucedería con Anthony Davis, quien finalmente fue traspasado a Los Ángeles Lakers, produciéndose así la salida del mejor jugador de la franquicia en la última década, lo que lógicamente orientaba el camino hacia un camino de reconstrucción.

Sin embargo, la llegada del nuevo gerente general, David Griffin, aceleró el proceso. La franquicia acabó con el primer lugar del draft para hacerse con los servicios de Zion Williamson, mientras que logró una gran tajada de los Lakers en la salida de Davis. A su vez, concretó el arribo de Derrick Favors para rellenar el puesto de pívot, dándole a Alvin Gentry la chance de formar una ofensiva con cuatro perimetrales y un interno.

Para sumarle goleo al equipo, también arribó J.J. Redick, un escolta de muchísima movilidad y de una capacidad externa asesina. Así, el elenco Pelícano pudo sumarle veteranía a un plantel que ya contaba con el notable Jrue Holiday, mientras que los jóvenes ilusionaron a los fanáticos.

Una nueva estrella en el firmamento NBA: Zion Williamson

Foto: Getty Images.

Pocos novatos llegaron a la NBA con una expectativa tan alta como la de Zion Williamson. El ala-pivote de 19 años generó muchísimo entusiasmo durante su histórica carrera como jugador de escuela secundaria, como también por su fugaz por el básquetbol universitario a través de Duke Blue Devils. En el camino cosechó muchísimos galardones, incluyendo el premio al mejor jugador del país de la temporada 2018-19 gracias a 22,6 puntos, 8,9 rebotes, 2,1 robos y 1,8 bloqueos en 30 minutos.

La única duda antes de su llegada a la liga pasó por el peso de su cuerpo y cómo este reaccionaría en una competencia de altísimo rendimiento. El oriundo de Carolina del Norte llegó a la liga para ser el tercer jugador más pesado, con 284 libras (128,8 kilos), mismo peso que Nikola Jokic, siendo únicamente superados por Boban Marjanovich y Tacko Fall, con el detalle que Williamson mide 2,01 metros, 24 y 27 centímetros menos que los dos jugadores más pesados que él.

A su vez, Zanos tiene un juego de muchísima mayor explosividad atlética, con saltos para bloqueos realmente sorprendentes y una mayor movilidad que en el puesto de pívot. Por esto, la pregunta pasó por si Williamson iba a ser la siguiente estrella de la liga, o si iba a ser un caso similar al de Greg Oden, cuyo potencial jamás fue alcanzado porque sus rodillas no aguantaron el peso de su cuerpo.

Como si esto fuese poco, a nueve días del inicio de la fase regular, Williamson sufrió el desgarro de los meniscos de su rodilla derecha, lo que demoró su debut hasta el 22 de enero del 2020, dejándolo sin chances de competir por un premio al Novato del Año (ROY), que de entregarse debería quedar en manos de Ja Morant (Memphis Grizzlies). No obstante, estuvo a la altura de las expectativas en los 19 partidos que jugó antes de la suspensión de la temporada por el Covid-19.

En su primer juego enfrentó un marcado límite de minutos de cancha, pero explotó en el último cuarto, con 17 puntos al hilo, incluyendo cuatro triples para que su equipo tenga una chance de ganarle a San Antonio, que hasta ese último cuarto tenía total dominio del juego. El Smoothie King Center no pudo festejar una victoria, pero vibró al ritmo de su nueva estrella, que desde entonces jamás pasó desapercibida.

En el camino al 11 de marzo, día de la suspensión, logró:

  • Mantener promedios de 23,6 puntos, 6,8 rebotes, 2,2 asistencias, 0,8 robos y 0,5 tapas en 29,7 minutos.
  • Ser el primer jugador menor a 20 años que consiguió 20 puntos o más en 10 partidos consecutivos.
  • El jugador más joven de la historia en anotar 20 puntos en siete partidos consecutivos.
  • En febrero, logró tener cinco partidos consecutivos con al menos 25 puntos y un 55% de campo, superando registros de Jay Vincent, Shaquille O’Neal y Michael Jordan.
  • Se sumó a Michael Jordan como los únicos jugadores en anotar 20 puntos o más en 8 de sus primeros 10 partidos en la NBA.
  • Es el primer jugador en anotar el 75% de sus tiros de campo en sus primeros dos juegos de la carrera con al menos 20 lanzamientos desde la temporada 1954-55, cuando se agregó el reloj de posesión.

Todas estas marcas no quitan la posibilidad de que Zion tenga una lesión grave en su futuro, pero validan la elección de los Pelicans. El rookie registró números similares a los de Michael Jordan y LeBron James entre otros, aunque luego tendrá que revalidar sus credenciales a la hora de competir por premios muchos más importantes, como ser campeón.

Arribos que dieron un salto de calidad

Foto: NBA.com.

Si bien la llegada de Williamson también sirvió para cubrir el hueco que dejó la salida de un histórico como Anthony Davis, la franquicia logró el desembarco de tres jugadores importantes desde Los Ángeles Lakers, además de varios picks, que incluyen las primeras rondas del 2021, 2023 y 2024. Ellos fueron Brandon Ingram, Lonzo Ball y Josh Hart.

El más destacado de ellos fue Ingram, que dio un significativo salto de calidad en el último año de su contrato de novato. El alero logró volverse un All-Star por primera vez en su carrera tras volverse un jugador ofensivo con la capacidad letal que se esperaba, pasando de los 18,3 puntos de la 2018-19 a unos 24,3 en la 2019-20. Además, en esta campaña tuvo registros máximos en casi todos los rubros: 6,3 rebotes, 4,3 asistencias, 1,0 robos y 0,7 tapas, como también un 38,7% de efectividad en el lanzamiento externo. El único punto en el que no mejoró fue en el goleo de campo, registrando una pequeña baja de 49,7% a 46,6% producto de tomar 18,0 lanzamientos por encuentro tras tomar 14,0 en el ciclo anterior.

Si bien sus números fueron llamativos durante todo el curso, Ingram registró 11 partidos con un mínimo de 31 puntos, nueve dobles-dobles y acertó 49 unidades, su mejor marca de la carrera, en una victoria sobre el Utah Jazz en la jornada del 16 de enero. Este festejo sirvió como venganza de lo ocurrido en la noche del 6 de enero, cuando Utah le ganó a su equipo por dos puntos, pero lo hizo con una última acción controversial: los árbitros omitieron una falta de Gobert al ex Lakers que lo hubiese mandado a la línea con la chance de enviar el juego a un alargue.

En cuanto a Ball, su segundo año en los Lakers lo había mostrado como un jugador de un gran crecimiento defensivo, con una notable visión de juego para conducir la ofensiva, aunque tenía como punto débil el lanzamiento.

Sin embargo, desde su llegada a la liga, Lonzo tuvo como objetivo modificar su mecánica de tiro. El armador intensificó su trabajo durante el último verano nórdico junto al asistente Fred Vinson. Tras una práctica constante y exhaustiva, la cual continúa en su casa durante este lapso sin actividad, el jugador desarrolló un estilo mucho más fluido, modificando su subida de pelota casi semicircular a un movimiento más rápido y complicado de defender.

La comparación de tiros de Ball, hecha por ESPN.

Los resultados fueron, en efecto, positivos. Ball pasó de promediar una media de 32,9% por partido a un 38,3% en la 2019-20, lo que a su vez lo alentó a tomar más tiros (6,5 contra 4,9 del ciclo pasado). La efectividad externa no sólo le trajo una mayor capacidad anotadora, sino también una mayor amplitud de recursos a la hora de enfrentar la marca, ya que ahora obliga a los defensores a salirlo a marcar más lejos y ahí puede hacer gala de su posibilidad de fintar un tiro para luego romper hacia el aro o abrir espacios para una asistencia a compañeros de buen goleo como Ingram, Redick o el mismo Williamson.

Ball sólo registró una marca máxima en el goleo con 12,4 unidades por juego, aunque mejoró en casi todos los rubros: 7,0 asistencias (5,4 en la 2018-19), 6,2 rebotes (5,3) y 0,5 bloqueos (0,4).

Por su parte, Hart se volvió un buen suplente para las salidas de J.J. Redick, registrando mejoras con 10,2 puntos, 6,5 rebotes, 1,6 asistencias y 1,0 robos en 27,4 minutos por encuentro.

El futuro de los Pelicans

Ingram y Favors serán los agentes libres más importantes de los Pelicans. Foto: USA Today.

Las lesiones conspiraron con las oportunidades del equipo de acceder a la postemporada. Los de New Orleans tardaron en encontrar la regularidad y hasta consideraron empezar a mover las fichas del plantel producto de la falta de resultados.

Sin embargo, el auspicioso inicio de Zion Williamson le trajo una bocanada de aire fresco, mientras que las mejoras ya mencionadas de Ingram y Ball le dieron confianza al plantel. Desde la aparición del novato, New Orleans pasó de un 18-27 a un 28-36, con dos victorias significativas ante un rival directo como los Portland Trail Blazers, y otra sobre los Memphis Grizzlies.

A la espera de lo que pueda suceder con la campaña actual, New Orleans ya puede empezar a analizar su futuro. El objetivo principal será el de retener a Ingram, quien será agente libre restringido, mientras que el lado positivo será el cierre de los contrato de Favors (17.6M) y E’Twaun Moore (8.6M), lo que le dará el espacio salarial para retenerlo. En tanto, en el caso de no poder conservar al ex Utah, Jaxson Hayes y Jahlil Okafor (será agente libre, pero pueden renovarle por el mínimo) aparecen como opciones para el puesto de pívot, mientras que Zion Williamson y Nicolo Melli podrían aparecer como ala-pivotes. 

En tanto, la franquicia testeará la chance de mover a Darius Miller, que será expiring con un vínculo de siete millones de dólares. Si lograse ubicarlo antes del Draft junto a una elección de primera o segunda ronda, generará el espacio suficiente para retener a Favors, lo que terminaría dándole el balance que necesita para seguir persiguiendo el objetivo de volver a la postemporada.