Washington volvió a padecer una temporada plagada de lesiones y por eso no pudo competir como hubiese deseado en el este. Lo bueno: el talento de Bradley Beal.

John Wall dio que hablar el 26 de julio del 2017 al firmar una renovación de contrato por cuatro temporadas, durante las cuales cobraría 171 millones de dólares. Todo esto después de tener una cirugía de sus dos rodillas en el verano del 2016.

Casi seis meses después de esta suculenta renovación, Wall volvería a tener problemas en sus rodillas y no podría volver a jugar más de 41 partidos en una temporada. El base disputó apenas 73 de los posibles 164 juegos de las fases regulares 2017-18 y 2018-19. Como si esto fuese poco, una ruptura del tendón de Aquiles por caerse en su casa lo marginaría de toda chance de juego desde enero del 2019.

A raíz de esta lesión, la dirigencia de los Wizards pidió una excepción salarial de nueve millones de dólares pero no la recibió, lo que la dejó sin un gran margen para traer jugadores que puedan llevar adelante la tarea del armador, ni tampoco con su opción secundaria, ya que el checo Tomas Satoransky optó por irse a los Chicago Bulls en la agencia libre.

Sin embargo, la baja de Wall no fue la única. Thomas Bryant se perdió 26 partidos a causa de una constante lesión en su pie derecho; Rui Hachimura tuvo una lesión en la ingle que lo marginó de 23 encuentros; mientras que C.J. Miles, uno de los refuerzos veteranos que aspiraba a liderar la segunda unidad de la franquicia, jugó 10 partidos antes de perderse el resto de la temporada a causa del desgarro del ligamento de su muñeca derecha. El de 33 años luego fue cortado.

A partir de estas bajas, Washington se vio obligado a usar 21 jugadores a lo largo de la campaña, 20 de ellos con un mínimo de 10 partidos. Más allá de ser uno de los cinco equipos que más jugadores uso en la 2019-20, esta es la muestra numérica del dilema que tuvo Scott Brooks: muchos cambios y pocas continuidades a lo largo de cuatro meses de competencia.

Pese a esto, la franquicia capitalina llegó a la suspensión por el Coronavirus con una marca de 24-40, válida para el noveno lugar en el este, a cinco juegos del Orlando Magic (30-35), el último que accedería a los Playoffs si estos se disputasen de la manera tradicional.

¿Cómo pudo mantenerse en la carrera más allá de las lesiones? Por dos jugadores, aunque sobre todo por el nivel de Bradley Beal. El escolta no fue seleccionado al All-Star pese a promediar 28,6 puntos, 4,4 rebotes y 6,3 asistencias en la previa del evento, mientras que después de aquel 14 de febrero promedió ¡36,4 puntos entre 11 partidos! Lamentablemente para él, apenas cuatro de esos once acabaron en victoria.

Ante la falta de conductores y de jugadores constantes, el cuestionado Scott Brooks le dio a Beal las llaves de la ofensiva, que la lideró a su manera, con un mínimo de 21 lanzamientos de campo, siendo al menos ocho de ellos intentos lejanos.

Para complementarlo, apareció un jugador letal en la esquina como Davis Bertans. El ala-pivote recayó en Washington tras el movimiento trunco de San Antonio para hacerse con los servicios de Marcus Morris, e hizo los mejores números desde su llegada a la liga. El letón acertó al menos cuatro triples en 27 partidos, con un promedio de 42,37% de efectividad, válido para ser el octavo mejor en el rubro, además de uno de los dos con un porcentaje mayor al 40% con al menos 200 aciertos (el otro fue Duncan Robinson del Miami Heat con 243 y 44,75%).

A través del par Beal-Bertans, Washington se volvió el sexto equipo más anotador de la liga (115,6 puntos por encuentro) y el decimosegundo en rating ofensivo (111,9). No obstante, su defensa permitió un promedio de 119,7 para ser el segundo peor en el rubro, mientras que el peor en el rating defensivo (115,8). El equipo estuvo lento en las rotaciones defensivas, no tuvo orden a la hora de hacerlo, lo que le generó permitir muchos tiros exteriores, como también evidenciar falencias internas graves ante la ausencia de Thomas Bryant.

Sin importar lo que suceda con la situación por el Coronavirus, esa sera la deuda a saldar en la agencia libre del 2020. Washington tendrá a Bertans (cobró siete millones de dólares esta temporada) como su agente libre más notable, mientras que la salida de Ian Mahinmi, Shabazz Napier y Gary Payton le dará un margan de 17 millones de dólares para empezar a buscar el orden defensivo que tanto necesita en pos de volver a los Playoffs.