La franquicia de Salt Lake City se postuló para ser uno de los protagonistas del Oeste, pero algunos inconvenientes lo alejaron de los primeros planos. 

El elenco de Quin Snyder dio un golpe sobre la mesa en el verano estadounidense del 2019, al adquirir vía traspaso a Michael Conley. El precio de su arribo fueron las salidas de Jae Crowder, Kyle Korver, Grayson Allen y un pick de la primera ronda del Draft.

Sin embargo, el base padeció las dificultades a la hora de intentar plasmar el talento que lo caracterizó en sus 12 temporadas en Memphis. Las lesiones y la merma en el rendimiento lo dejaron en 13,8 puntos, 3,2 rebotes, 4,3 asistencias y 0,8 robos en 28,6 minutos por juego. En todos los rubros sufrió una recaída con respecto a la campaña anterior.

Por otro lado, Utah contó con muchos aspectos a favor para ubicarse entre los cuatro mejores puestos de la Conferencia (récord de 41-23). La llegada de Bojan Bogdanovic potenció al plantel, debido a su capacidad anotadora y seguridad en momentos decisivos. El alero croata regaló dos tiros ganadores en el certamen, dándole así una garantía de fortaleza al equipo. Su media fue de 20,2 unidades (41,4% de efectividad en triples), 4,1 tableros y 2,1 pases gol en 33,1 minutos por partido.

También, el traspaso a mitad de temporada por Jordan Clarkson ayudó a reforzar la segunda unidad. El ex Lakers y Cleveland estuvo a la altura de las circunstancias a lo largo de su corta estadía en los Jazz. Por ende, firmó 15,6 tantos (36,5% detrás del arco) y 2,9 rebotes en 25,3 minutos por partido.

En cuanto a los titulares, Donovan Mitchell y Rudy Gobert obtuvieron su recompensa, tras el sacrificio, el crecimiento y la perseverancia. Es que ambos tuvieron su primera participación en el Juego de las Estrellas. El escolta de tercer año registró 24,2 puntos, 4,4 tableros, 4,2 asistencias y un robo por compromiso. En tanto, el pivote francés sumó 15,1, 13,7 y dos tapas.

Por último, la franquicia encontró un poco de profundidad a través de Royce O’Neale. La evolución del ala-pivote lo llevó a ocupar un lugar en el quinteto inicial en 55 partidos. Asimismo, se ganó una extensión de contrato equivalente a una suma de 36 millones de dólares en cuatro temporadas. La misma entrará en vigencia a partir de la 2020-21.