El ala-pivote de los Chicago Bulls pidió que la situación de la franquicia mejore o empezará a considerar su salida.

Después de la salida de Derrick Rose en 2016, el desorden caracterizó los últimos cuatro años de los Chicago Bulls. Pese a la fugaz unión del tridente de Rondo-Wade-Butler, la entidad de Illinois no pudo encontrar el rumbo desde lo dirigencial, estuvo floja en las agencias libres, y, en el último tiempo, tampoco pudo encontrar veteranos que acompañen al puñado de jóvenes que ahora componen Kris Dunn, Coby White, Zach LaVine, Wendell Carter Jr y Lauri Markkanen.

Esta falta de resultados tiene en vilo a todos los integrantes de la franquicia, incluyendo al ala-pivote finlandés. El de 22 años llegó a la liga en el 2007 y fue drafteado por los Minnesota Timberwolves, pero rápidamente enviado a los Bulls para el paso fugaz de Jimmy Butler, aunque este le devolvió la chance de jugar Playoffs después de 14 años.

Por su parte, Markkanen tuvo un buen rendimiento ofensivo, aunque la falta de salud le jugó una mala pasada. El europeo disputó 120 de sus primeros 164 posibles partidos de las dos temporadas, mientras que en la 2019-20 jugó 50 de los 65 que disputó su equipo. Pese a su falta de constancia física, tuvo puntos muy altos en los primeros tres años de carrera, promedió 16,1 puntos, 7,5 rebotes y una eficiencia de tiros de campo del 51,3%, números importantes para un ‘cuatro’ con goleo exterior.

En tanto, este domingo trascendió la noticia que pidió un mejor trabajo por parte de la dirigencia para que el equipo funcione o empezará a considerar su salida. El finlandés todavía está bajo su contrato de novato, por lo que tiene un vínculo hasta junio de este año, con la opción de equipo para renovarlo hasta el 2021. Desde entonces, será agente libre.

Markkanen sería un gran complemento ofensivo para varios equipos en condición de lucha por anillo, incluyendo Philadelphia 76ers, Milwaukee Bucks y el Miami Heat.