La NBA podría volver en julio y las franquicias ya consideran cómo afrontarán las pérdidas que causa el parate por el Coronavirus.

Pocos eventualidades, probablemente ninguna, hayan afectado a la NBA en un nivel tan negativo como el Coronavirus (Covid-19). La pandemia mundial le generó la suspensión del certamen en la noche del miércoles 11 de marzo, mientras que el regreso de la actividad es difícil de predecir.

Luego de la reunión de la Junta de Gobernadores de este martes, aquella idea de regresar a la actividad en abril parece casi imposible y un escenario más realista parece ser en julio. Es decir, se perderían casi cuatro meses de actividad, además de modificar de manera integra el cronograma ya que no se cumplirán los tiempos para completar la fase regular, disputar los Playoffs normalmente, llevar adelante las pruebas previas al Draft 2020 y hasta iniciar la agencia libre (1 de julio es la fecha habitual) como siempre.

Este golpe al orden de la NBA no sólo representa una pérdida deportiva, sino una todavía más importante para los dueños de las empresas: pérdida económica. A raíz de este problema, la liga tomó una medida extrema. Decidió que el gasto general de la liga pase de ser 650 millones de dólares a 1200 millones de dólares, un salto de 550 millones para poder afrontar las pérdidas y evitar problemas casi símiles a los de una bancarrota.

Este problema económico tendrá un impacto directo con la temporada 2020-21. Los equipos dispondrán de menor capital para fichar, por lo que el tope salarial se reducirá significativamente.

Por eso uno de los gobernadores, cuyo nombre no fue señalado, expresó a ESPN: “Lo único bueno de la reunión de hoy es que la gente tomó conciencia y se está quedando en sus respectivas casas. Nadie está feliz con la falta de claridad de cara al futuro”.

En tanto, Adrian Wojnarowski, importantísimo periodista de la cadena, señaló que la NBA maneja tres escenarios de cara a la continuidad de la 2019-20: jugar sólo algunos encuentros de la fase regular antes de los Playoffs; volver a la actividad sin fanáticos y luego disputar la postemporada con público; y cancelar definitivamente la temporada, algo que jamás sucedió en la historia de la liga.