La franquicia de Ohio despidió a John Beilein, quien había firmado un contrato de cinco años en el último verano. J.B. Bickerstaff, ex entrenador de los Memphis Grizzlies, asumirá el puesto de headcoach de manera interina.

Una vez que se consumó el traspaso de Kyrie Irving a Boston Celtics, Cleveland pasó de ser el mejor equipo del este a lentamente entrar en caída libre. Ese fue el primer movimiento de Koby Altman, nuevo mánager general de la franquicia tras el despido de David Griffin, aquel dirigente que había forjado el tridente Irving-James-Love para que este consiga el anillo en 2016.

Esa temporada 2017-18 fue un caos para la franquicia, pese a que esta llegó a la final por, quizá, la mejor campaña de LeBron James en su carrera. Por el equipo desfilaron jugadores como Isaiah Thomas (luego traspasado a Los Ángeles Lakers), Jae Crowder (enviado al Utah Jazz junto a Derrick Rose, quien también tuvo un paso fugaz) y Dwyane Wade (volvió al Miami Heat).

Con esta realidad, más el histórico blooper de J.R. Smith en el primer juego de las finales ante un superior Golden State Warriors, James decidió ponerle punto final a su segundo ciclo en la franquicia de su estado natal. Esta vez, no sería con camisetas quemadas de por medio y su destino sería Los Ángeles Lakers.

El fin de la era James fue la pérdida del último pilar que sostenía a Cleveland en la élite. La franquicia entró en una reconstrucción profunda, a la cual parece no encontrarle la vuelta, más allá de algunos puntos positivos en el arribo de jóvenes como Collin Sexton, Darius Garland, Cedi Osman (quien ya estaba en el equipo cuando jugaba James, pero adquirió un mayor rol a partir de su salida) y Kevin Porter Jr.

La franquicia no supo sostener a un entrenador que guíe a los jóvenes, mientras que el equipo se fue deshaciendo de cada uno de los compañeros a los que James ayudó a que jueguen a una final. En este clima de cambios, se volvió el peor equipo de la liga, con una marca de 33-103 entre las campañas 18-19 y 19-20.

El último movimiento alocado de la franquicia se gestó en el marco del Juego de las Estrellas de Chicago y se terminó de consumar este martes por la noche. Tras reemplazar a Tyronn Lue con Larry Drew y luego a este con John Belein para la 19-20, el entrenador, que había firmado un vínculo de cinco años antes de arrancar la campaña, fue despedido. La gerencia no se mostró conforme con el 14-40 entre los primeros 54 partidos, como tampoco la forma de jugar y dirigir al equipo, mostrándose irritado con la realidad de perder partidos, cuando esto es lo más común en un elenco en reconstrucción.

Esa misma gerencia era consciente que había fichado a un entrenador con nula experiencia NBA, aunque con una larguísima trayectoria en NCAA (1975-2019). El entrenador llegó desde la Universidad de Michigan, donde asumió en 2007, fue campeón nacional en 2012 y 2014, y fue ganador de su conferencia tanto en 2017 como 2018. Pese a su larga lista de hitos, a los jugadores de los Cavaliers no le gustaba cómo se manejaba, ya que planteaba el equipo como uno universitario cuando la liga te exige otro nivel, mientras que también tuvo manejos desacertados como gritar constantemente y criticar a sus dirigidos de ‘matones’ en una reunión privada en enero.

La silla caliente ahora será para J.B. Bickerstaff, quien arribó como asistente de Beilein en el último verano y será el nuevo entrenador interino. Dirigió a Houston (2015-16), equipo con el que tuvo su única experiencia de Playoffs (eliminado 4-1 por GSW en la primera ronda), y a Memphis (2017-19), franquicia en la que tuvo que llevar adelante el proceso de reconstrucción, hallándole el lugar a jugadores como Dillon Brooks, Jaren Jackson Jr y Jonas Valanciunas, hoy destacados en el equipo de Taylor Jenkins, que está consiguiendo el boleto a los Playoffs.