Los Lakers superaron en tiempo suplementario a Denver por 120 a 116, de visitante. LeBron James dio un nuevo concierto de calidad, talento y sacrificio, con 32 puntos, 12 rebotes y 14 asistencias.

El conjunto angelino aprobó una difícil prueba ante el segundo del Oeste, y en el Pepsi Center. Casi una semana después de las críticas revividas por la derrota en el Staples Center ante Houston, el elenco de Frank Vogel se redimió en la cancha de los Nuggets.

El dueño de casa incomodó constantemente al líder de la Conferencia, a raíz de su solidez defensiva. Además, Jamal Murray (32 unidades (tres aciertos detrás del arco), tres tableros y diez pases gol) y Nikola Jokic (22 (dos), once, seis y dos robos) pusieron en aprietos al contrario, gracias a su talento ofensivo.

Pero la visita encontró las respuestas, tanto en el último cuarto como en el tiempo suplementario. LeBron James deleitó una vez más con su capacidad para encabezar una enorme remontada. Los de Colorado llegaron a tener una máxima ventaja de 13 en el segundo cuarto, pero el Rey cambió el rumbo del partido con su inoxidable capacidad física. Con volcadas, conducción y entrega, el jugador con 17 años de carrera dominó nuevamente el espectáculo y completó un triple-doble (32 tantos, 12 rebotes y 14 asistencias).

Hubo cinco minutos adicionales porque el oriundo de Ohio no pudo escribir el desenlace en la última jugada del cuarto período. Retuvo el balón por diez segundos, con el fin de que el rival no tuviera una posesión más en el segmento. De todos modos, luego de haber pedido la cortina, no convirtió el doble que podría haber definido la historia.

En el alargue, James recibió ayuda cuando más lo necesitaba. Aunque no lo parezca, es humano y siente el cansancio. Y eso ocurrió en la prórroga, pese a su determinación de gastar toda la batería restante y no quedarse con las manos vacías. Ahí tuvo una intervención clave Anthony Davis, quien estuvo indomable en la pintura de ambos costados. La Ceja fue también figura, al realizar 33 puntos (3-6 en triples), diez tableros, dos recuperos y dos tapas.

Tampoco hay que dejar de lado a Kentavious Caldwell-Pope (nueve tantos y tres anotaciones en tiros externos), Dwight Howard (14 y 11 rebotes) y Alex Caruso (diez, seis y cuatro pases gol). El escolta colaboró en los últimos instantes con un importante robo en defensa, en el momento que el local intentaba empatar. Por su parte, el pivote dio un valor agregado al juego interior, con el objetivo de ganarle la pulseada a Jokic. A su vez, el base cumplió con su tarea de contagiar energía y espíritu desde la banca.

 

De esta manera, los Lakers sumaron su tercer triunfo al hilo y se mantuvieron primeros en la región con un récord de 41-12. El sábado 22 de febrero volverán al ruedo a las 00.30 (después del viernes), cuando reciban a Memphis. Dos horas y media más temprano, Denver (38-17) visitará a Oklahoma City.