Portland no tuvo tregua este viernes. Después de vencer a San Antonio en el Moda Center durante la noche del jueves, el equipo de Terry Stotts recibió al Utah Jazz, en otro juego crucial de cara a su objetivo de poder decir presente en los Playoffs.

Entre aciertos y errores, el dueño de casa llegó a mandar por 16 puntos, pero también se halló en un cierre muy parejo producto de la gran levantada de su rival en la segunda mitad. Nuevamente, mostró un punto muy alto en Damian Lillard (42-6-6), aunque también no halló otras respuestas por fuera de C.J. McCollum (27), lo que le dio al local la chance de arrimarse a través de un goleo equilibrado, con el tridente de Donovan Mitchell (16-6-7), Rudy Gobert (16 tantos y 14 rebotes) y Bojan Bogdanovic (27).

A partir de los aciertos del rival y las pérdidas que acabaron en 20 puntos en el otro aro, Portland perdió su gran ventaja, aunque a través de Lillard llegó a los últimos 19 segundos con una diferencia adversa de 116-114. Desde entonces, lamentablemente la terna arbitral (JB De Rosa, Brian Forte y Josh Tiben) tomó protagonismo.

La visita apostó por una penetración del base estelar, que, pese al marcaje de varios jugadores del rival, llegó al aro y soltó una bandeja flotada. La pelota se elevó, golpeó contra el cristal y cuando estaba en caída, Gobert saltó desesperado para colocar una tapa. El reglamento señala que esta es una clara acción de bloqueo ilegal (goaltending), a lo que le hubiese correspondido dos puntos a Portland y partido empatado en 116 con 13 segundos en el reloj. Sin embargo, el tridente arbitral no pitó, lo que desató la furia de Lillard.

El juego acabaría en manos del local, gracias a que Bogdanovic iría a la línea, fallaría el segundo de sus tiros y le daría una chance desesperada al rival, la cual no supo concretar a través de Caleb Swanigan. A diferencia de tras la acción, ahí Lillard insultó a los árbitros, mientras que miembros de Portland tuvieron que sujetarlo para evitar una situación mayor.

Una vez terminado el partido, el jugador habló en conferencia de prensa y señaló: Tuvimos la última jugada del partido y ellos fallaron un cobro fácil. Después, nos dijeron que no era fácil, sino que era una acción obvia que no era goaltending. Nos cuesta un puto partido. Nos cuesta un partido”.

A lo que agregó: “Hay tres árbitros y no cobran eso. No me interesa el reporte de ‘Oh, deberíamos haber cobrado eso’, ni nada similar. Es un error que nos cuesta un partido. Estamos en la carrera a los Playoffs y un fallo fácil nos cuesta un partido”. De hecho, al salir el comunicado del juego, el mismo señaló que debía haber sido cobrado y el base replicó: “No quiero escuchar esta mierda”.

¿Y la revisión de video?

Una de las grandes polémicas pasa por la ausencia de revisión tecnológica. Como bien señala el reglamento, y el comunicado post-partido, para que el goaltending sea revisado, la terna arbitral debía cobrarlo, así este no hubiese sucedido, ya que esto habilita la revisión del fallo.

Al no ser pitado, la terna no tiene la opción de apoyarse en la tecnología, por eso, muchas veces se cobran faltas o violaciones que luego son revisadas, a fin de tener la mayor transparencia posible.

A fin de evitar estos errores y posibilitar la revisión de cobros por parte de entrenadores, se incluyó el Coach Challenge, el cual Terry Stotts podría haber utilizado, pero no usó.

Pese a esto, como bien dijo el entrenador de Portland en la entrevista post-partido, lo más acertado hubiese sido cobrar el goaltending y luego corroborar el fallo. Sin embargo, como afirmó Lillard, el grupo de árbitros no se dio cuenta de una clara situación, lo que dejó al equipo de los Blazers con las manos vacías.

El arbitraje, otra vez en la mira

La inclusión de la revisión tecnológica es acertada, y la NBA hizo una buena reglamentación de la misma: los árbitros revisan, los entrenadores pueden desafiar y equivocarse una vez.

Errar es humano. Portland tuvo una gran ventaja antes de llegar al cierre del partido con el mismo en tablas, lo que también es un error tanto de Lillard (en menor medida) como del resto del equipo (en gran medida). Por eso, uno también debe ser justo para con los árbitros, ya que también son personas y que se pueden equivocar.

Sin embargo, el arribo de la tecnología al deporte vuelve a mostrar una tendencia alarmante. Los árbitros son grandes conocedores de todas las normas de los reglamentos, pero cada vez se muestran menos preparados visualmente para saberlo aplicar.

La acción no pitada está en el ABC del reglamento, como también lo estaba la falta de Gobert a Brandon Ingram en el Jazz-Pelicans del 6 de enero.

Como si esto fuese poco, la acción se da inmediatamente en la jornada después en la que Steve Clifford, entrenador del Orlando Magic, cargó contra los árbitros en la derrota de su equipo en Nueva York. El headcoach fue sancionado con 25 mil dólares.

Está claro que la NBA está, como todos los deportes, en un proceso de recambio, pero debe exigirle mucho más a sus árbitros. En una liga que es del mayor nivel de alto rendimiento, los jueces primero deben estar preparados al máximo para cobrar con la mayor efectividad posible, y luego poder tener la chance de apoyar o revertir sus pitazos a través de la tecnología.