New Orleans desperdició una ventaja de 16 puntos y tuvo que ir a suplementario Detroit. Pese a esto, se impuso por 117-110 en lo que podría haber sido el último partido antes del esperado debut de Zion Williamson.

Los Pelicans abrieron la jornada del lunes con una gran noticia. Según lo que informó el medio Sirius XMNBA, los de Nueva Orleans podrían ver el ansiado debut de Zion Williamson, el número 1 del Draft 2019, en la jornada del jueves, cuando el equipo regrese a casa para enfrentar al Utah Jazz desde las 22hs.

El que quizá fue el último partido del equipo Alvin Gentry sin su nueva joya marcó la necesidad de su debut, como también la urgencia de que vuelvan piezas claves como Brandon Ingram, J.J. Redick, Derrick Favors y Jrue Holiday, entre otros. Nueva Orleans visitó a Detroit y llegó a tomar una diferencia máxima de 16 puntos, pero necesitó de un alargue para imponerse por 117-110.

La visita estableció su dominio en el segundo cuarto, cuando el local se apuró en ataque, cometió varios errores y no perdonó. La ventaja llegó a través de la efectividad del tándem integrado por Lonzo Ball (17 puntos, 12 rebotes, nueve asistencias y tres robos) y Jahlil Okafor (25 tantos, 14 rebotes, cinco asistencias y tres tapas), mientras que Nicolo Melli (20) le dio espacio a la ofensiva a través de sus lanzamientos de media-larga distancia.

No obstante, el equipo Pelícano bajó su rendimiento notablemente en el último cuarto, durante el cual cometió cinco de sus 19 pérdidas en el juego. A partir de esto, con el par de Derrick Rose (23 puntos, ocho asistencias y cinco rebotes) y Christian Wood (18 tantos, nueve rebotes y tres tapas) como líder, Detroit castigó de contraataque para emparejar la historia. Tras el empate, que llegó de la mano del ex Chicago, Moore y el mismo Rose pudieron darle el triunfo a sus equipos, pero fallaron, lo que envió la historia a un overtime.

Ese descontrol ofensivo de la visita desapareció en los últimos cinco minutos. Ball, autor de siete pérdidas en el tiempo regular, manejó los tiempos, no cometió errores y lideró a su equipo a un parcial de 15-8 que liquidó la historia.