Los Rockets dejaron atrás la dura derrota en Oklahoma con un convincente triunfo en casa sobre los Minnesota Timberwolves: 139-109.

Houston tenía la necesidad de olvidarse de su floja presentación del jueves en Oklahoma, y para eso necesitaba concretar un triunfo contundente. Ese tipo de victoria fue el que consiguió en la tarde-noche del sábado ante los Minnesota Timberwolves.

El equipo de Mike D’Antoni no dejó margen para la duda al imponerse por 139-109. Luego de un inicio parejo, el local hizo valer el peso de sus estrellas pese a la ausencia de Clint Capela, y dominó a un rival que no tuvo respuestas a su juego todoterreno.

James Harden no estuvo fino desde la conducción y cometió once pérdidas en la primera mitad, pero una vez que encontró la precisión, Minnesota no tuvo respuestas para el escolta. El perimetral encajó seis triples para firmar una planilla con 32 puntos, 12 rebotes, ocho asistencias y dos robos. Además, a los 30 años y 128 días, se volvió el séptimo jugador más joven de la historia de la NBA en alcanzar los 20 mil puntos.

La Barba fue bien acompañado por Russell Westbrook (30 tantos, 10 asistencias y seis rebotes), Eric Gordon (15 de sus 17 unidades llegaron a través de triples) e Isaiah Hartenstein, que respondió en un gran nivel tras la ausencia de Capela. El europeo logró un doble-doble (17 tantos, 12 rebotes, cinco tapas y dos robos), mientras que también encajó ocho de sus nueve tiros de campo.

La mala noticia para el dueño de casa fue la baja de P.J. Tucker. El alero debió abandonar el juego al segundo minuto de juego tras chocar con una cortina ilegal de Gorgui Dieng. El ex Phoenix, entre otros, debió abandonar la acción con molestias en su brazo derecho, pero no sufrió una lesión grave y podrá volver a jugar este martes, cuando el equipo viaje a Memphis para visitar a los Grizzlies a las 22hs.