El ala-pívot sufrió una dura caída en el tercer cuarto en la victoria de los angelinos sobre los Knicks por 117-87. LeBron James fue la figura de la victoria con 31 puntos.

Los Lakers (30-7) esperaban conseguir un triunfo cómodo ante los Knicks (10-26) en la noche del martes y, desde el resultado, así fue. Los angelinos tardaron 12 minutos en encontrar su mejor forma ofensiva, pero una vez que la hallaron tuvieron total control del juego. A partir del tándem de LeBron James (31 puntos, cinco rebotes, cinco asistencias, dos robos y una tapa) y Anthony Davis (5-6-5-3-2), llegaron a gozar de una ventaja máxima de 30 puntos, antes de imponerse por 117-87.

Pese al trámite cómodo, los angelinos tuvieron que lidiar con dos momentos tristes. El primero de ellos se dio en el segundo cuarto, cuando Bobby Portis (2) dio un claro golpe de frustración a Kentavious Caldwell-Pope (15) y le provocó una durísima caída. Por suerte, la imprudencia del ex Chicago no generó más que un golpe y un susto al escolta, que pudo seguir jugando sin mostrar inconvenientes físicos.

Así y todo, la imagen más triste de la noche se dio en el tercer cuarto. Anthony Davis saltó a tapar un tiro de Frank Ntilikina (7), cometió una falta y tuvo una espantosa caída. El ala-pívot no se pudo levantar por sus propios medios, por lo que fue asistido para retirarse a los vestuarios. Más allá de la horrenda imagen, el ex Pelicans sólo sufrió una contusión en la zona del sacro, por lo que se retiró del juego con dolor, pero sin una lesión grave que lo margine de las canchas por mucho tiempo.

A la espera de si podrán contar con La Ceja, los Lakers volverán a jugar el viernes, cuando viajen a Dallas para medirse con los Mavericks a las 23:45. En tanto, los neoyorquinos no tendrán descanso y volverán a jugar este miércoles, en Utah, ante el Jazz, a las 23hs.