Los Lakers no brillaron, pero hicieron los deberes justos para vencer a los Pistons por 106-99. Los angelinos se impusieron nuevamente a partir de su defensa y de su tándem estelar, James-Davis.

Los Lakers están lejos de sentirse totalmente conformes con el rendimiento del equipo, sobre todo porque este es inconstante a la hora de jugar cualquier partido. Eso fue lo que volvió a quedar evidenciado este domingo por la noche, cuando el elenco de Frank Vogel superó 106-99 a otro elenco irregular como Detroit Pistons.

Los locales tomaron una rápida ventaja máxima de 13 puntos, con buenas intervenciones defensivas lideradas por Anthony Davis (24 puntos, 11 rebotes y ocho tapas) y JaVale McGee (nueve unidades y seis bloqueos), que derivaron en contraataques letales del otro lado de la cancha. Así se posicionó con un 15-2 al cabo de seis minutos que parecía ser lapidario.

Pero el elenco de Vogel volvió a mostrar un punto flaco cuando los titulares dejan la cancha. Rajon Rondo está lejos de una versión similar a la de aquel base campeón con los Boston Celtics en 2008, mientras que la inconstancia de Kyle Kuzma (4) sigue siendo un precio caro para el equipo que lo necesita como sexto hombre.

Como si esto fuese poco, Kentavious Caldwell-Pope (10) y Avery Bradley (5) dieron sobresaltos en el segundo cuarto con torciones en sus tobillos derechos. El ex Pistons pudo volver a cancha en la segunda mitad, mientras que el habitual escolta titular no regresó a la cancha, aunque Shams Charania descartó una lesión grave.

Entre altibajos y lesiones, Detroit halló el camino a conseguir rachas para mantenerse en el partido, sobre todo a partir de perdidas del rival, correr la cancha y forzar faltas. El dúo de Derrick Rose (28) y Andre Drummond (12 unidades y 18 rebotes) marcó el camino en la levantada, mientras que un ex Lagunero como Svi Mykhailiuk (14) fue el que dio el baldazo de agua fría al acertar el triple que concretó la remontada en el tercer cuarto. Luego, Langston Galloway (13) pondría otra bomba y Dwight Howard (11 y 9) descontó desde la línea para achicar el margen a cuatro tantos (79-75).

En el peor momento de la noche, cuando todo parecía tener un final oscuro, el tridente de James, Davis y Caruso apareció para salir al rescate. El ex Cleveland mostró sus dotes de conductor, siendo un gran asistidor, como también aprovechando los espacios para atacar el aro. Cuando no lo pudo lograr, el par restante supo aprovechar sus ventajas físicas para darle al local un margen de 11 unidades (90-79).

Tras un tiempo muerto, Detroit arremetió de la mano de Rose y Drummond, y hasta llegó a pasar al frente por la mínima. No obstante, al par angelino no le tembló el pulso en los momentos definitorios, mientras que sólo Rose respondió del otro lado, lo que le dio la victoria al dueño de casa.