Kemba Walker tuvo su mejor producción como jugador de los Celtics y lideró el triunfo de Boston sobre Brooklyn por 121-110.

El TD Garden esperaba por el regreso de Kyrie Irving tras su salida en el último verano, pero el base no se presentó. Al ritmo de “Kyrie Sucks” se dio una noche de miércoles en la que el local, Boston Celtics, tuvo que trabajar para imponerse 121-110 a Brooklyn Nets.

Pese al hit de los fanáticos, Kemba Walker demostró, una vez más, que su llegada a Boston fue todo un acierto. El ex Charlotte pudo decir presente en el encuentro, volviendo así al ruedo tras sufrir un duro golpe en el cuello durante el juego del sábado ante Denver Nuggets. El armador lo hizo a la grande y registró, al menos estadísticamente hablando, su mejor partido como jugador del elenco Celta: 39 puntos, seis rebotes, cuatro asistencias y un robo.

La visita complicó al dueño de casa con un gran juego externo, ya que clavó 21 triples en 56 intentos a lo largo de la noche. Garrett Temple (22) fue el autor de seis bombazos, mientras que Joe Harris (21-5-2) clavó cinco y Taurean Prince (12) acertó cuatro. En tanto, Spencer Dinwiddie (16 unidades y 11 asistencias) y David Nwaba (10) encajaron dos cada uno.

A través de ellos, y del buen trabajo interno de Jarrett Allen (17 tantos y 14 rebotes), supo gozar de una ventaja máxima de nueve puntos, pero nunca pudo aguantar ante los embates de Kemba Walker. Ya sea encarando o tirando de lejos (6/10 en triples), el base estelar supo sacar a su equipo a flote, mientras que también pudo aliarse con Jayson Tatum (22 unidades y 10 rebotes), Daniel Theis (14 y 8) y Jayson Tatum (16).

Los Celtics llegaron a estar debajo por la mínima (83-82) a falta de tres minutos para el cierre del tercer cuarto, pero, tras un robo y bandeja de Brown en la siguiente acción, nunca más se encontraron por detrás. A través de sus perimetrales y de un buen trabajo ofensivo liderado por Marcus Smart, los locales llegaron a gozar dos ventajas máximas de 12 puntos en el tramo para sellar su victoria.