Devonte Graham repartió 15 asistencias y Charlotte hizo una buena labor colectiva para imponerse a los Pistons por 102-101.

Devonte Graham continúa manteniendo a los Hornets en un rumbo tan triunfal como sorpresivo. Tras la salida de Kemba Walker, se esperaba que el elenco del estado de Carolina del Norte quede en el ostracismo del este. Sin embargo, el armador recogió el guante que dejó la máxima estrella de la historia de la franquicia y está rindiendo a un nivel similar noche tras noche.

Este miércoles por la noche la rompió en el triunfo sobre Detroit Pistons por 102-101, esta vez con una gran labor de conductor. Graham tomó las riendas de la ofensiva Hornet y jugó un constante juego de pick-and-roll para evidenciar la falencia de su rival en su defensa, pese a las presencias de internos destacados como Blake Griffin (26-6-3) y Andre Drummond (14-21-7). Ya sea aliándose con Bismack Biyombo (19 tantos y nueve rebotes) o P.J. Washington (17 y 5), el base encontró el camino a su mejor partido como asistidor (16 puntos, 15 rebotes y siete rebotes). Así, es uno de los cuatro jugadores que registró un 15-15 en lo que va de la fase regular, sumándose a LeBron James, Giannis Antetokounmpo y Luka Doncic.

Más allá de la floja defensa, la visita llegó a tener chances de triunfar en el Spectrum Center gracias al aporte estelar de Griffin, como también a un mejor rendimiento en el lanzamiento externo. Detroit cosechó diez triples contra siete de su rival, con el ex Clippers como autor de cuatro de ellos, mientras que también sumaron Luke Kennard (16), Derrick Rose (13), Markieff Morris (7) y Svi Mykhailiuk (3).

A partir del juego externo, Detroit llegó a achicar una diferencia máxima de 11 puntos a tres unidades con 4:13 por jugar. Sin embargo, Charlotte hizo una buena labor a la hora de cuidar la pelota, cometió apenas tres pérdidas en ataque y fue efectivo en el cierre. Graham anotó un doble que ayudó al equipo a escapar a cinco, mientras que en la siguiente acción Rose no pudo responder. Ahí fue cuando Biyombo, por correción a un tiro del base, y Rozier III encajaron sus respectivos lanzamientos para sentenciar la historia.