Boston venció 103-102 a Sacramento detrás de un gran cierre por Marcus Smart. El equipo de Brad Stevens se impuso en una jornada en la que recibió buenas noticias por parte de Kemba Walker.

Jugar sin dos de tus máximos anotadores es un lujo que ningún equipo de la NBA se puede dar, pero para Boston este lapso será corto. En la previa del duelo ante Sacramento Kings, el equipo recibió la buena noticia que la lesión de Kemba Walker no es tan seria como se esperaba, y hasta podría volver a jugar el miércoles, cuando el equipo reciba a los Brooklyn Nets en el TD Garden.

Tras esta buena noticia, el equipo de Brad Stevens tuvo otro ánimo y lo pudo demostrar en el parquet. Más allá de la excepcional noche de Buddy Hield (41) en la visita, Boston demostró un mayor nivel colectivo y se impuso por 103-102 para alcanzar una marca de 12-4, que lo deja como único escolta de Milwaukee Bucks (14-3) en el este.

El dueño de casa llegó a caer por 11 puntos en el meridiano del segundo cuarto, pero reaccionó a base de un mejor juego interior liderado por Enes Kanter (13) y las penetraciones tanto de Jaylen Brown (22) como de Jayson Tatum (20).

No obstante, el elenco Celta acabó imponiéndose gracias a Marcus Smart (17), quien fue brillante en el cierre del partido. Una racha de tres triples seguidos le dio a los Kings la chance de tener una ventaja mínima (102-101) a falta de 39 segundos en el reloj.

Ahí fue cuando el escolta primero anotó una bandeja; luego robó una pelota que cortó la racha del elenco californiano y en el otro costado recibió una clara falta de Hield, que estadísticamente fue contada como tapa ya que los árbitros no vieron el contacto. Por último, tras un triple fallado por Tatum, evitó que Bogdanovic concrete el tiro ganador y hasta efectuó el bloqueo defensivo que selló la victoria.