Philadelphia se impuso sobre San Antonio por 115 a 104, de local, y acumuló tres triunfos seguidos. Tobias Harris (26) y Joel Embiid (21) combinaron 47 puntos.

Los Sixers hicieron un buen estreno de la camiseta clásica que eligió para esta temporada regular. Utilizada en la 1970/71, los de Brett Brown revivieron la indumentaria para darle más color al hecho de que poco a poco se está convirtiendo en un equipo contendiente, como lo supo ser en un pasado.

El conjunto de Pensilvania afirmó su superioridad frente a unos Spurs en caída libre (acumularon ocho derrotas seguidas). El entrenador local, quien fue asistente de Gregg Popovich, aplicó un concepto inculcado por su maestro. La dupla de internos estuvo más que firme, con el fin de ganarle la pulseada a LaMarcus Aldridge y Jakob Poeltl. Joel Embiid completó un doble-doble (21 unidades y 14 tableros), mientras que Al Horford encestó 18 y capturó nueve.

Tobias Harris fue otro que se destacó en el dueño de casa, ya que se mostró eficiente con sus acciones individuales. El alero sumó 26 tantos (tres triples), seis rebotes, cuatro asistencias y dos tapas. Ben Simmons lo secundó con su capacidad para conducir las rápidas ofensivas (10, 10 y 13).

 

Asimismo, Furkan Korkmaz estuvo a la altura de las expectativas, ocupando la posición de escolta titular que dejó el ausente Josh Richardson (lesión del flexor de la cadera). El turco brilló con 17 puntos, cuatro aciertos detrás del arco y dos robos.

En cuanto a los texanos, las embestidas de DeMar DeRozan (29 tantos y siete tableros) y Rudy Gay (22 y tres triples) no pudieron evitar una nuevo tropiezo. La franquicia no salió del anteúltimo puesto del Oeste, a causa de los malos resultados en este inicio de campaña.

Con este resultado, Philadelphia estiró su racha a tres triunfos consecutivos y registró 10 festejos en 15 presentaciones. Esta noche volverá a jugar en el Wells Fargo Center a las 21.30, frente a Miami. A la misma hora, San Antonio (5-11) cerrará su gira de visitante en New York.