El Jazz venció 113-109 a los Warriors, pero mostró una falta de intensidad alarmante y por eso terminó sufriendo más de lo necesario ante su gente. Como si esto fuese poco, hubo una amenaza de bomba y un tiroteo cerca del estadio.

Después de la durísima caída en Dallas, Golden State necesitaba volver al triunfo este viernes cuando visitó a Utah, pero se volvió a encontrar con la mala noticia de no contar nuevamente con Draymond Green. Pese a esto, el equipo de Steve Kerr no tiró la toalla y estuvo cerca de dar el batacazo, aunque el Jazz se impuso por 113-109.

La principal diferencia entre un equipo y otro fue la lógica diferencia de talento. Sin Curry, Thompson, Russell y Green, la visita quedó dos escalones por debajo de su rival, que arrancó en un nivel flojo, pero que se encontró en el camino a la victoria tras un tiro de Donovan Mitchell (30 puntos, cuatro rebotes y cuatro asistencias) que venció la chicharra del primer cuarto para el 30-28.

Desde entonces, el local dominó a su rival con un juego externo efectivo, con el escolta como máximo anotador, pero también gracias a los aportes de Mike Conley (27-4-4), Bojan Bogdanovic (17-5-3) y hasta de Royce O’Neale (6-3-5), quienes combinaron un 9/16 a la hora de los triples. En tanto, Rudy Gobert (8) fue impasable en la pintura, colocando siete tapas y bajando 19 rebotes (cinco ofensivos).

A partir del buen nivel de sus titulares, Utah llegó a gozar de una distancia máxima de 21 puntos a falta de 11:03 para el final, cuando Green encajó un tiro que puso el 95-74 en el marcador.

En ese momento de la noche, nadie esperaba que suceda lo que ocurrió después. Más allá que Quin Snyder dejó a sus titulares en cancha, el dueño de casa bajó la guardia y Golden State arremetió de la mano de un letal Omari Spellman (18), uno de los jugadores menos considerados por Kerr en la rotación, quien encajó sus cuatro triples intentados en el último cuarto. La combinación de aciertos de el ex Atlanta y la falta de intensidad del local puso al Jazz en aprietos. De hecho, el tridente de Alec Burks (20-6-3), Ky Bowman (17-6-5) y Glenn Robinson III (17-4-5) acertó en varias penetraciones para poder achicar la diferencia a dos tantos con 22 segundos en el reloj.

En la siguiente acción, Conley acertó uno de sus dos tiros libres, lo que le dejó a la visita la oportunidad de igualarlo, pero Burks optó por buscar un doble rápido en transición, no lo logró y Mitchell fue a la línea. La figura del encuentro también acertó el primero, falló el segundo, Burks nuevamente corrió a lo largo de la cancha, se encontró con Gobert y los árbitros pitaron falta. Snyder pidió el coach challenge y la revisión de video dirimió que el francés puso una tapa legal sobre el perimetral de Golden State. El juego acabó tras un salto ganado por el francés ante Willie Cauley-Stein.

Como si la noche no hubiese tenido demasiados sobresaltos necesarios, el equipo no tuvo tiempo para tener una mínima mueca de alegría. La policía local evacuó el Vivint Smart Home Arena rápidamente al recibir una amenaza de bomba y hasta los perros de la fuerza armada llegaron a encontrar un paquete en el restaurant El Chubasco, posicionado en frente del estadio del Jazz. A la par, 25 minutos antes de esto, al menos tres personas fueron baleadas en el boliche The Complex, situado a dos cuadras del escenario. Una verdadera noche para el olvido.