Los Celtics aplastaron a los Spurs por 135-115 y sumaron su séptimo festejo en fila. Sin embargo, perdieron a Gordon Hayward por una lesión en la muñeca izquierda.

Es difícil ganarle a los Spurs en San Antonio y mucho más difícil es anotarse 135 puntos al cabo de 48 minutos. Pero esta versión sólida de los Boston Celtics lo logró en la noche del sábado.

El equipo de Brad Stevens tuvo una presentación casi perfecta para ganar su séptimo juego consecutivo e imponerse por 135-115. El elenco Celta fue letal en la ofensiva desde el primer cuarto (39-30) y supo hacer una buena actuación colectiva a lo largo de todo el juego en el AT&T Center.

Sin embargo, hubo una mala noticia que, en cierto modo, eclipsó el festejo de Brad Stevens. Durante el segundo cuarto, Gordon Hayward (9) se fracturó la muñeca izquierda y no pudo volver a la cancha. El ex Utah Jazz venía teniendo un gran inicio de temporada, mostrándose como una de las principales cartas ofensivas del equipo y teniendo un nivel similar al de otras épocas.

Más allá de este momento triste, Boston brilló en ambos lados de la cancha. Jaylen Brown lideró el goleo con 30 puntos (10/19 en tiros de campo), mientras que Kemba Walker estuvo cerca del doble-doble (26 tantos y ocho asistencias). En defensa, el tándem de Marcus Smart (16-3-3) y Robert Williams (11-7-2) se combinó para marcar el camino en el marcaje perimetral/interno que orientó a la visita hacia la victoria.

Ambos equipos volverán a jugar el lunes a las 21:30, en sus respectivos hogares. Los Celtics (7-1) recibirán a los Minnesota Timberwolves (6-3), mientras que los Spurs (5-4) harán lo suyo con los Memphis Grizzlies (2-7), en el juego en el que retirarán la camiseta de Tony Parker.

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