Al igual que ante Philadelphia, Nikola Jokic anotó el tiro ganador para el 100-98 de Denver sobre los Timberwolves en Minnesota. El equipo de Mike Malone llegó a dilapidar una distancia máxima de 16 puntos, pero aguantó y festejó gracias al serbio.

Denver cerró una semana de emociones fuertes con otra victoria agónica en la jornada del domingo. Luego de aplastar a Miami y ganarle en el último suspiro a Philadelphia, el equipo de Michael Malone se encontró en un impensado cierre parejo, pero volvió a tener a Nikola Jokic (20 puntos, siete asistencias y seis rebotes) como bandera para vencer a Minnesota por 100-98.

La visita llegó a tomar una ventaja de 16 puntos en el último cuarto, la cual parecía ser lapidaria. A pesar de los esfuerzos de Karl-Anthony Towns (25-16-5) y Andrew Wiggins (25-4-5), el equipo de Colorado tomó distancia a partir de su defensa, con buenos acompañamientos de Will Barton (13-12-5 y Paul Millsap (14-10-2). Un triple de Gary Harris a 6:43 del cierre, parecía ponerle un tempranero punto final al pleito en el Target Center (90-74).

Sin embargo, tras un tiempo muerto, el equipo vestido de azul bajó la intensidad, cometió errores infantiles en ambos lados de la cancha y dejó la puerta abierta para la remontada. La visita cometió varias faltas, dándole a su rival la chance de achicar la diferencia sin correr el reloj. Un triple del dominicano Towns a falta de 42 segundos sorprendió a todos con la igualdad en el electrónico (90-90). Tanto Murray por un lado, como Wiggins por el otro, podrían haber acabado con la historia a lo largo de los 48 minutos reglamentarios, pero el suplementario fue inevitable.

Desde entonces, el alargue fue un recital del nivel estelar del pívot serbio. Ya sea ayudando a Barton para conectar dos triples, o bajando rebotes claves, mantuvo a su equipo en partido ante los aciertos y errores del contrincante. Un doble de Robert Covington (4) llegó a igualar la contienda en el último minuto, pero el serbio tuvo la última palabra al conectar un fadeaway con 2,4 en el reloj para conseguir la ventaja. El nigeriano Josh Okogie fue quien realizó la plegaria desde lejos, pero la pelota pegó en el cilindro y le negó el festejo al dueño de casa.

De esta manera, Denver evitó lo que hubiese sido una derrota dolorosa, ganó su séptimo juego en nueve partidos y acabó la semana con una marca válida (7-2) para ser el primer escolta de Los Ángeles Lakers en el oeste. Su próxima presentación será el martes, en su casa, ante los Atlanta Hawks, desde las 23hs.

Por su parte, Minnesota no pudo concretar lo que hubiese sido un gran triunfo y su segundo en fila tras vencer a Dallas Mavericks en la jornada del viernes. Sin embargo, el equipo de Saunders no tendrá tiempo para lamentarse ya que este lunes volverá a jugar, ante los Detroit Pistons a las 21hs, en el juego que marcará el regreso de Blake Griffin para el elenco de la ciudad motora.