Los dirigidos por Michael Malone llegaron a caer por 21 puntos ante los Sixers, pero lograron un parcial de 35-13 en el último cuarto para vencer por 100-97. El serbio anotó el tiro ganador con 1,2 en el reloj.

La noche del viernes marchaba muy mal para los Nuggets en Denver. A pesar de tener la localía, los dueños de casa no tenían respuestas ante el juego físico de los Sixers, que venían haciendo un gran trabajo en ambos lados de la cancha, con Joel Embiid (19 puntos y 15 rebotes), Al Horford (8-10-4) y Tobías Harris (13-10-4) como principales banderas.

El local estaba sorprendido por el nivel de su rival pese a la ausencia de Ben Simmons y parecía que la derrota iba a ser inevitable. Joel Embiid había anotado, a falta de 11 segundos para el cierre del tercer cuarto, un And-1 que le había dado la chance a la visita de escaparse a 19 puntos (84-65) y Jokic no había podido acortar en el último intento del parcial.

Algunos, unos pocos, decepcionados, se marcharon a sus hogares porque la diferencia parecía insalvable. Otros, la gran mayoría, se quedaron en el Pepsi Center sólo por su amor por el equipo, sin ser conscientes que iban a presenciar la máxima remontada de la franquicia en su historia, al menos en lo que refiere al último cuarto.

Un cachetazo de Scott tras fallo de Burke llegó a estirar la brecha a 21, pero el dueño de casa operó en ataque como si nada de lo anterior hubiera pasado. Con Nikola Jokic (26 puntos, 10 rebotes y seis asistencias) como anotador y Jamal Murray (22-6-11) como asistidor, al cabo de tres minutos, el margen ya se había achicado a once unidades y Philadelphia empezó a sentir los pasos de su rival.

En lo que parecía ser el peor momento para la visita, Raúl Neto (13-2-6), aquel que suplantó a Ben Simmons en el quinteto inicial, anotó cinco puntos en fila para alivianar la situación. Pero, luego de esto, Philadelphia cometió un error. Dos. Cuatro. Y cuando se quiso dar cuenta, un triple de Paul Millsap (15 puntos y ocho rebotes) generó un estallido.

El ex Hawks había anotado una bomba que ponía a Denver a dos puntos (91-93) con 2:03 por jugar. Tras un error por cada lado, Neto se conectó con Harris y Embiid para darle a la ofensiva la chance de sumar cuatro puntos en la pintura, pero Barton (18) y Murray respondieron con un triple y un doble respectivamente, para que el margen sea de un punto con 37 segundos para el final.

Philadelphia apostó a lo lógico. El equipo tomó la pelota, jugó un ataque largo, pero de tanto apostar al reloj, se vio ahogado por este. Al Horford tomó un triple incómodo y le dio al local la chance de vivir un momento histórico. Como parte de una película de terror, Philadelphia vivió su peor pesadilla.

En la última posesión, la visita hizo las cosas bien. La pelota llegó hasta debajo del aro con un pase de Jokic a Millsap, pero este se vio rodeado por tres camisetas blancas y orientado hacia el costado. El ala-pívot hizo caso al escenario, pero una vez que llegó a la esquina, tuvo un ínfimo espacio para devolvérsela al serbio, que desacomodado se erigió para acertar un doble largo con 1,2 en el reloj.

Para cerrar el viernes para el olvido, Embiid cometió una falta en ataque en la última posesión ofensiva, Barton acertó los dos tiros que tuvo en la línea de tiros libres y alejó a la visita a tres, y hasta Josh Richardson no tuvo la chance de intentar una plegaria, producto de un robo de Mason Plumlee.

Así, Denver se impuso por 100-97 y sumó su sexto triunfo en ocho presentaciones en lo que va de la temporada. Por su parte, Philadelphia tenía el contexto ideal para quedar como único líder del este, pero lo desaprovechó. Para su alegría, se mantuvo en la punta ya que Miami también cayó.