Los dirigidos por Lloyd Pierce sintieron el cansancio de jugar en noches consecutivas y fueron apabullados por los Bulls, que se impusieron 113-93.

Melvin Hunt, asistente principal de Lloyd Pierce, golpeó una silla en un tiempo muerto y Trae Young, que estaba a menos de un metro de la misma, ni se mosqueó ante esta inusual reacción. Ese incidente sucedido en el tercer cuarto graficó a la perfección lo que fue la noche del miércoles para Atlanta (3-4), que le faltó intensidad para evitar una dura caída ante Chicago (3-6) por 113-93.

Después de superar a San Antonio con una gran actuación en la jornada del martes, el equipo no aguantó el ritmo de jugar un back-to-back y cedió ante otro elenco juvenil que estuvo más afilado. El dueño de casa cometió 24 pérdidas a lo largo de la noche, dándole la chance a Tomas Satoransky (27 puntos, ocho asistencias y siete rebotes) la chance de registrar su mejor máxima anotadora desde que llegó a la liga, además de lo que probablemente fue su mejor presentación.

A través del checo, y a pesar de una contusión en el pie izquierdo de Otto Porter Jr (13-4-2 en 11 minutos), Chicago dictó el juego a su gusto gracias a un parcial lapidario de 33-19 en el primer cuarto. Ante esa falta de reacción por parte del dueño de casa, Jim Boylen distribuyó los minutos para evitar otra lesión y logró que otros cuatro jugadores acaben con doble dígito en anotación: Zach LaVine (10), Lauri Markkanen (17-5-4), Kris Dunn (13) y Coby White (10).

La marca de 3-4 dejó a ambos como novenos en el este, luego de la victoria de los Pistons (4-5) en su casa sobre los Knicks. Chicago volverá a jugar el sábado, cuando reciba a los Houston Rockets desde las 22hs. Por su parte, Atlanta descansará hasta el domingo e intentará volver revitalizado para darle pelea a los Portland Trail Blazers en el Moda Center a las 23hs.