Los dirigidos por Jim Boylen vencieron 112-106 a los Detroit Pistons y sumaron su segundo festejo en la temporada.

El triple es, quizá, la mayor arma ofensiva que tienen casi todos los equipos de la NBA. Aquellos elencos que no cuentan con un buen juego externo terminan padeciendo su paso por la liga, y esto volvió a quedar en claro este viernes por la noche, cuando los Bulls vencieron a los Pistons en Chicago por 112-106.

El equipo de Dwane Casey encajó apenas seis bombazos a lo largo de la noche y, a pesar de los buenos aportes de Andre Drummond (25 puntos y 24 rebotes) y Derrick Rose (23), no pudo con un rival que le clavó 16 lanzamientos externos. El tridente de Zach LaVine (26-5-3), Otto Porter Jr (22-6-4) y Lauri Markkanen (14-5-4) combinó nueve aciertos (tres cada uno) y le hizo pagar cara su falencia.

Detroit llegó a remontar una desventaja de 16 puntos sufrida en el primer cuarto y llegó a los últimos minutos con la chance de ganarlo. Sin embargo, tras empatarlo (96-96) con un triple de Galloway (12) a 6:14 del final, recibió una respuesta de Thaddeus Young (8) y dos bombazos de LaVine que lo dejó sin chances de llevarse la victoria.

Los dirigidos por Casey no tendrán descanso tras el golpazo recibido y buscarán su revancha en la jornada del sábado, cuando reciba a los Brooklyn Nets (20hs). Por su parte, Chicago volverá a jugar el domingo, cuando viaje a Indiana para medirse con los Pacers (19hs).