Los Lakers aplastaron a los Grizzlies por 120-91 de la mano de un letal Anthony Davis. De esta manera, sumaron su tercer triunfo consecutivo.

Anthony Davis llegó al Staples Center con molestias en su hombro derecho y estaba en duda de si iba a jugar ante los Memphis Grizzlies en la noche del martes. Contra todos los pronósticos, el ala-pívot no sólo jugó, sino que la rompió (40 puntos y 20 rebotes) para comandar el tercer festejo del dueño de casa en la temporada (120-91).

El encuentro arrancó con varias dudas para el local. El equipo de Frank Vogel pasó los primeros tres minutos de juego con muchísimas falencias ofensivas, mientras que estuvo lento en la transición defensiva. A partir de esto, la visita montó una racha de 15-2, con aportes destacados de Ja Morant (16-3-2) y Jonas Valanciunas (14-11).

Sin embargo, tras un tiempo muerto de Vogel, la historia cambió radicalmente. El dueño de casa adoptó un juego físico y el elenco de Taylor Jenkins no tuvo respuestas en defensa. Anthony Davis hizo valer su superioridad en la pintura, dándose el gusto de tener 26 de sus 40 anotados desde la línea de tiros libres. Así, el ex Pelicans anotó y lanzó más que todo el conjunto visitante (22 en 23 intentos).

Lo mejor del local se vio en la segunda mitad, cuando montó un parcial de 22-0 que definió el encuentro. La conducción de LeBron James (23 puntos y ocho asistencias) volvió a ser fundamental, mientras que Davis brilló para ganarse la ovación de todo el Staples Center. En tanto, JaVale McGee (10 unidades y nueve rebotes), Avery Bradley (12), Dwight Howard (5-5-2) y hasta el muy discutido Kentavious Caldwell-Pope (13-6-3) fueron buenos actores secundarios para la tercera victoria consecutiva.

Ambos equipos tendrán varios días de descanso antes de sus próximos compromisos. Los Lakers volverán a jugar el viernes, cuando viajen a Dallas para medirse con los Mavericks desde las 22:30. En tanto, los Grizzlies intentarán cambiar el chip y reenfocarse para dejar una mejor imagen ante los Phoenix Suns, el sábado a las 21hs.