San Antonio sorteó la incómoda noche ante Nueva York con un 120-111. El abucheado Marcus Morris lideró el goleo visitante, mientras que Dejounte Murray volvió a jugar y fue la figura del encuentro.

El morbo vende, y la NBA lo sabe. Por eso, nadie se sorprendió cuando este miércoles por la noche San Antonio recibió a Nueva York en su debut, tras el trunco fichaje de Marcus Morris. El ala-pívot fue abucheado constantemente por el público Spur, que se volvió a casa con felicidad tras el favorable 120-111.

El equipo de David Fizdale le metió presión al dueño de casa a través del ala-pívot (25), como de Julius Randle (25-11-6) y del novato R.J. Barrett (21-5-3), que apareció como titular en su debut NBA, pero terminó cediendo ante un mejor plantel del local. A pesar de una desventaja de siete unidades, el conjunto texano supo ser mejor en ambos lados de la cancha y castigó con su mejor arma, el lanzamiento de media distancia, para sentenciar el encuentro en el último cuarto.

Lo mejor del equipo de Pop se vio de la mano de Dejounte Murray, quien volvió a jugar tras perderse la temporada pasada por una lesión en los ligamentos cruzados de su rodilla derecha. El base lideró con un gran trabajo defensivo y acabó firmando una planilla de 18 puntos, ocho rebotes, seis asistencias y tres robos. En tanto, LaMarcus Aldridge (22 tantos y ocho rebotes) también tuvo un aporte destacado en la jornada que la franquicia le aseguró su contrato por 24 millones de dólares para la 2020-21.

San Antonio volverá a jugar el sábado por la noche, cuando reciba a los Washington Wizards en el AT&T Center desde las 21:30. Por su parte, el elenco Knickerbocker volverá a Nueva York para medirse con los Nets, en Brooklyn, a las 20:30 del viernes.