La franquicia de Arizona reformuló su plantel y sumó veteranos importantes para achicar distancias con el durísimo oeste. Si bien no ingresará a los Playoffs, no deberá ser un rival a menospreciar.

Plantel

Bases Escoltas Aleros Ala-Pivotes Pivotes
Ricky Rubio Devin Booker Kelly Oubre Jr Dario Saric Deandre Ayton
Ty Jerome Cameron Johnson Mikal Bridges Frank Kaminsky Aron Baynes
Jalen Lecque Tyler Johnson Cameron Johnson Cheick Diallo Cheick Diallo
Jared Harper (Dual) Jevon Carter

Los Phoenix Suns parecen estar sumergidos en una reconstrucción eterna. Las salidas de Steve Nash y Amar’e Stoudemire marcaron el final de una época competitiva en la franquicia de Arizona, que pasó los últimos nueve años fuera de los Playoffs, a pesar de varias elecciones de primera ronda en los Draft, incluyendo a Devin Booker, Deandre Ayton, Mikal Bridges y Élie Okobo, los únicos sobrevivientes de aquellos procesos electivos.

En el camino, varios veteranos de renombre vistieron la camiseta de la franquicia en pos de ayudar a los jóvenes: Vince Carter (2010-11), Channing Frye (2010-14), Grant Hill (2010-12), Michael Redd (2011-12), Goran Drágic (2012-14), Luis Scola (2012-13), Marcus Morris (2012-14), P.J. Tucker (2012-16), Eric Bledsoe (2013-17), Brandon Knight (2014-18) y Tyson Chandler (2015-19), entre tantos otros. Sin embargo, la entidad dio varias vueltas sin un proyecto claro y nunca aprovechó a los acompañantes.

Tras tres años de terminar último en el oeste, y cuatro entre los últimos dos puestos, el tacaño dueño de la franquicia, Robert Saver, decidió dar un golpe de timón. Despidió al mánager general, Ryan McDonough, para contratar al ex jugador James Jones como su reemplazante interino, aunque en el cierre de la temporada pasada fue confirmado como mánager principal.

Jones no perdió el tiempo. Dejó ir a aquellas elecciones del Draft que no fueron exitosas, como también a los veteranos que estaban cansados de perder. A su vez, despidió al entrenador serbio, Igor Kokoskov, para fichar a Monty Williams, quien dejó su cargo como asistente principal de los Philadelphia 76ers tras las semifinales de conferencia perdidas ante los Toronto Raptors.

El tándem Jones-Williams coincidió en que el equipo debía continuar apostando por sus jóvenes, pero que también necesitaba veteranos de mayor nivel. Así, sumó a Ricky Rubio (ex Jazz, viene de salir campeón del mundo con España), Darío Saric (ala-pívot que llegó desde los Minnesota Timberwolves), Aron Baynes (ex pívot de los Celtics), Frank Kaminsky (ex ala-pívot suplente de los Charlotte Hornets) y renovarle el vínculo a Kelly Oubre Jr, alero de gran 2018-19 en los Suns (16,9 puntos, 4,3 rebotes y un gran nivel defensivo).

A partir de ellos, Phoenix buscará empezar a recuperar todo el terreno cedido, mientras encuentra la manera de convencer a Booker de quedarse en la franquicia y no ser traspasado a un equipo de mayor calidad.

Johnson y Jerome, las nuevas apuestas

Foto: Arizona Sport.

El Draft 2019 no fue un momento feliz para los Suns. La franquicia tenía la chance de poder colarse en el Top 4 de la elección, pero un desempate con los Cavaliers y la misma lotería lo llevaron a caer al sexto lugar, lo que cambió notablemente el panorama de cara a la noche de la elección.

Jones hizo tres movimientos durante el proceso electivo en el Barclays Center de Brooklyn. Primero, dejó ir a T.J. Warren a los Indiana Pacers, junto a su elección de segunda ronda (KZ Okpala), que fue al Miami Heat, a cambio de un resarcimiento económico. Luego, eligió a Jarrett Culver con el sexto lugar, pero este fue rápidamente enviado a Minnesota Timberwolves por Darío Saric y la elección número 11, que acabó siendo Cameron Johnson. En tanto, su tercer paso fue traspasar una elección futura que originalmente era propiedad de los Milwaukee Bucks a los Boston Celtics, para hacerse con Aron Baynes Ty Jerome (24º del Draft 2019).

Si bien ambos jugadores no serán titulares en el equipo de Williams, quedarán como suplentes principales de la rotación. Johnson es un escolta que arribó tras pasar los últimos cuatro años en la Universidad de Carolina del Norte, con un estilo de juego similar al de Devin Booker, aunque con una menor capacidad de goleo, a pesar de tener una mejor movilidad a la hora del marcaje en el uno contra uno. Será una buena opción de anotación para la segunda línea, ya que promedió un 58% detrás de la línea de tres durante su último año en el básquetbol universitario.

Por su parte, Jerome presenta varias similitudes con Ricky Rubio, con la gran diferencia de no llegar consagrado en el básquetbol FIBA. El ex armador de la Universidad de Virginia se destaca como un gran pasador y lector de espacios a la hora de ejecutar los pick-and-roll. En comparación al español, tiene la ventaja de ser un buen tirador a la hora de jugar sin balón, lo que le dará a Booker o Johnson (según el momento del juego), la chance de tener un mayor contacto con la pelota.

El otro fichaje a través del Draft fue Jalen Lecque, quien, tras su paso por la Academia Brewster (no jugó básquetbol universitario), no fue electo, pero Jones decidió darle una oportunidad. El base de 19 años promedió nueve puntos, dos asistencias, dos rebotes y 1,2 robos en la Liga de Verano de Las Vegas, lo que le alcanzó para ser firmado como el tercer base del equipo. Lógicamente, correrá desde atrás y probablemente acabe iniciando su carrera profesional en la G-League.

De esta manera, Jones fichó a dos proyectos interesantes, que tendrán a los mentores ideales a su lado. Si los veteranos logran aportar su granito de arena, habrá sido un triunfo para el mánager general.

Ayton también necesita su tiempo

Una de las exigencias implícitas que tendrá Monty Williams será darle un mayor uso a Deandre Ayton, quien terminó su paso por la temporada pasada con un promedio de doble-doble (16 puntos y 10 rebotes en 30 minutos por partido). A pesar de sus promedios, Kokoskov fue criticado por no darle un rol mayor en las ofensivas, siendo un interno capaz de golpear desde media distancia, como también contar con la potencia física para hacerse valer en la pintura.

La buena noticia para el interno es que tendrá una mayor cantidad de espacios. La llegada de Saric, sumada a la continuidad de Oubre, hará que Phoenix apueste mayormente a una ofensiva de cuarto abiertos y un interno, dándole los huecos para aprovechar su físico en el uno contra uno, como también aportándole buenas opciones en el perímetro.

En cuanto a la rotación, si llegase a coincidir con la segunda línea, podría presentarse un panorama similar, con Jerome y Tyler Johnson (o Mikal Bridges) en la conducción, sumando a Cameron Johnson y Frank Kaminsky en las esquinas. Cuando salga, Aron Baynes ocupará su lugar.

El camino parece ser el correcto

La mejora de Phoenix coincidirá con la mejora de un oeste que está más salvaje que nunca, lo que dejará a la franquicia prácticamente sin chances de acceder a los Playoffs. Sin embargo, la gerencia parece haber acertado en el armado del plantel y tendrá esto como motivación para dar mayor pelea que lo que se vio en los últimos años. Así, los jóvenes se desarrollarán en un ambiente competitivo, que es lo que le venía faltando en la última década.

Lejos de la mudanza que alguna vez se mencionó, la franquicia volverá a jugar en el Talking Stick Resort Arena y presentará un equipo mucho más fuerte que al de otras épocas. Si bien la mayoría de los rivales de la conferencia tendrá las herramientas para ganarle, será un equipo que impondrá respeto y que no regalará ningún triunfo.

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