La franquicia quedó en lo más bajo de un oeste durísimo. A pesar de eso, debe mejorar su base para retener a Towns y seguir con un proyecto que parece complicado.

Plantel

Bases Escoltas Aleros Ala-Pivotes Pivotes
Jeff Teague Andrew Wiggins Robert Covington Noah Vonleh Karl-Anthony Towns
Shabazz Napier Josh Okogie Jarrett Culver Naz Reid Jordan Bell
Tyrone Wallace Treveon Graham Keita Bates-Diop Jake Layman Gorgui Dieng
Jordan MacLaughin (Dual) Kelan Martin (Dual)

Los Timberwolves tuvieron varios dolores de cabeza durante toda la temporada 2018-19. Llegaban a la campaña con la motivación de haber vuelto a los Playoffs tras 13 años, pero la chance de alcanzar una segunda clasificación consecutiva desapareció durante los últimos días de la pretemporada, cuando Jimmy Butler pidió un traspaso.

El ex alero de los Chicago Bulls, que había llegado a su ciudad natal el año anterior, estaba totalmente disconforme con la falta de esfuerzo del resto del equipo, sobretodo por parte de los jóvenes Karl-Anthony Towns y Andrew Wiggins. Como la franquicia no le concedió el deseo rápidamente, el jugador protagonizó varios escándalos, incluyendo festejos de triunfos rivales sobre los Wolves.

La novela acabó a mediados de noviembre, cuando fue enviado a Philadelphia a cambio de Robert Covington, Dario Saric, Jerryd Bayless y una elección de segunda ronda del Draft 2022. Pero, ahí no terminaron los problemas.

 

 

Minnesota no pudo aprovechar la llegada de dos buenos titulares para volver a meterse en la pelea del oeste. La falta de rotación, intensidad y trabajo defensivo se combinaron para arrojar una marca de 17-20 al terminar diciembre. A pesar de dos victorias en tres encuentros al iniciar enero, la franquicia optó por despedir a Tom Thibodeau y reemplazarlo con Ryan Saunders, hijo del legendario Flip Saunders (ex entrenador de los Timberwolves entre 1995 y 2005, y 2014-15), que asumió como entrenador interino (se oficializó su titularidad en el cargo en junio).

La llegada de Saunders, sumado al gran nivel de Derrick Rose, revitalizó al equipo y generó otra cohesión de grupo, aunque el duro oeste lo castigó por los errores del pasado. A mediados de marzo, tras una derrota ante los Charlotte Hornets, Minnesota quedó eliminado de la pelea por los Playoffs e inició su transición a la 19-20.

Sin embargo, el verano de los Timberwolves tampoco fue bueno. La franquicia no tuvo el espacio salarial para sumar una estrella que le permita volver a insertarse en la lucha por los Playoffs. Además, tanto Rose como Gibson no renovaron, por lo que se fueron a los Pistons y Knicks, respectivamente. A su vez, habían coqueteado con D’Angelo Russell a raíz de la oportunidad de que el base y Towns fueran compañeros nuevamente, como lo hicieron en el básquetbol colegial. Sin embargo, sólo formaron parte del traspaso para darle el espacio salarial a los Nets para que firmen a Kevin Durant, recibiendo así a tres suplentes como Jordan Bell, Treveon Graham y Shabazz Napier.

Más allá de todo lo negativo, una luz de esperanza parece encender el oscuro futuro de la franquicia. La entidad se deshizo de Dario Saric y del electo Cameron Johnson (11° del Draft 2019) para hacerse con los servicios del prometedor Jarrett Culver (6°). Además, el sobrepago Andrew Wiggins señaló en el Media Day que no estuvo rindiendo como él quería y que por eso trabajó mucho más duro a lo largo del período offseason.

La caída de Culver

Foto: USA Today.

Si bien Culver era candidato a meterse en el podio del Draft 2019 (detrás de Zion Williamson y R.J. Barrett), el alero cayó hasta la sexta posición, donde fue electo por los Suns, pero rápidamente traspasado a los Timberwolves.

La gran pregunta es quién es Jarrett Culver. El alero de 20 años arriba a la liga tras pasar los últimos dos años en la Universidad de Texas Tech y ser electo como uno de los mejores jugadores de la conferencia Big 12 de la NCAA. Fue el novato que más puntos anotó en la historia de la región.

Mientras que en el segundo año fue el gran líder de la sorpresa que dio su equipo. Texas Tech venció a rivales mejores posicionados como West Virginia (10°), Northern Kentucky (14°), Buffalo (6°), Michigan Wolverines (2°) y Gonzaga (1°) gracias a los partidos estelares de Culver. Sin embargo, no pudo brillar en los dos partidos del Final Four, ante Michigan State y Virginia, lo que dejó al conjunto como subcampeón del básquetbol universitario.

A partir de esa falta de buen rendimiento en los dos partidos definitorios, su elección cayó del tercero al sexto puesto. Pero, no debe ser considerado como un mal jugador. El alero llega a la liga tras promediar 18,5 puntos, 6,4 rebotes, 3,7 asistencias y 1,4 robos, además de un 46% de campo, a lo largo de los 38 juegos en la 2018-19.

 

 

La edición canadiense de la página de la NBA lo comparó con Evan Turner, por su capacidad atlética, conducción de juego, buen lanzamiento interno y trabajo defensivo perimetral. Puede jugar tanto con, como sin pelota, y ser uno de los mejores defensores en el perímetro, siendo el defensor más buscado de su clase.

Su punto débil yace en la falta de lanzamiento externo. Tras anotar un 30,4% en el básquetbol universitario, le costará adaptarse a las distancias de la cancha que propone la NBA, por lo que no será un jugador que abrirá espacios en el perímetro. Además, se verá obligado a trabajar su masa muscular para poder aprovechar su físico contra los profesionales.

De esta manera, llega a la liga para poder armar un buen tándem defensivo junto a Josh Okogie en el perímetro y empezar a reemplazar a Wiggins. El momento de reconstrucción de los Timberwolves lo ayudará a crecer sin mayores presiones.

La necesidad de empezar a crecer

Saunders le pedirá más a su equipo, y por eso este quiso que el entrenador siga en el cargo. Foto: USA Today.

Los Timberwolves son serios candidatos a terminar con la peor marca del oeste, y hasta quizás de la liga. En una conferencia que se muestra más fuerte que nunca, fueron los únicos que bajaron su nivel, al menos en lo que respecta a nombres, como también son los más complicados en términos de proyección salarial.

Si bien el inminente final de contrato de Jeff Teague (19 millones de dólares) traerá un gran alivio a las arcas de la franquicia, el plantel seguirá contando con jugadores prácticamente intransferibles como Wiggins (todavía debe cobrar 120 millones de dólares de los cuatro años de contrato que le restan) y Dieng (34 millones entre la temporada actual y la que viene). Towns podría servir de anzuelo para deshacerse de uno de los dos sobrepagos, pero a la franquicia no le conviene, ni tampoco existe una franquicia capaz de tomar un impacto de 47 millones de dólares anuales sin desarmarse.

De esta manera, lo único que pueden hacer los de Minneapolis es ser pacientes. Deben exigir al máximo a sus veteranos para generar una mejor ética profesional y apuntar a un desarrollo que contagie a la base juvenil (Okogie-Culver-Reid-Bell). Además, empezar analizar a qué base ficharán en la agencia libre 2020, ya que sería muy inesperado que Teague elija renovar, y todavía más inesperado que lo haga con un contrato ‘barato’.

Elevar el piso de lo que se espera por parte de toda la franquicia será vital para volver a ganarse el respeto del resto de la liga y no pasar otros 13 años sin decir presentes en los Playoffs.