El equipo de Scariolo superó 95-75 a Argentina para obtener la corona en el Mundial de China 2019. El elenco europeo logró una ventaja tempranera de 10 puntos y desde entonces la supo administrar para lograr su segunda conquista.

El cuento de hadas del Alma no terminó de la manera deseada. Después de un espectacular torneo, el equipo de Sergio Hernández no pudo coronar su actuación con la obtención del título mundial, ya que España lo superó ampliamente y se impuso por 95-75 para lograrlo.

Argentina mostró muchísimo nerviosismo desde el arranque, con ataques apurados y poco efectivos, sin el goleo certero de Campazzo, ni los lanzamientos lejanos de Scola. A partir de estos errores, el rival pudo establecer su juego desde el inicio, lograr una ventaja de 12-2 a los 3:30 gracias a Ricky Rubio (20 puntos, siete rebotes y tres asistencias) y Marc Gasol (14 tantos, siete rebotes y siete asistencias), para empezar a marcar el camino hacia la obtención de la copa.

Desde entonces, España hizo prácticamente una clínica en vivo de cómo se debe defender. El tridente de Rubio-Claver-Fernández impuso una primera línea muy dura de superar, mientras que Gasol y Juancho Hernangómez (10) estuvieron rápidos para ayudarse, cerrarse y empujar a Argentina hacia el exterior, donde este domingo no tuvo la mira certera como en otros juegos.

La diferencia en el tanteador obligó a Argentina a salirse del libreto defensivo logrado ante Francia y Serbia. A medida que el final se fue acercando, se vio obligada a jugar a una mayor velocidad, como también extender su defensa, lo que le generó un mayor desgaste. En el último cuarto tuvo una leve reacción a partir de Gabriel Deck (24) y Nicolás Laprovíttola (17), la cual le permitió acercarse a 10. Pero cuando no pudo llegar hasta abajo del aro, no acertó los lanzamientos y España lo sentenció de contra con Sergio Llull (15) a la cabeza.

A pesar de la derrota, Argentina se retira de China con la frente bien en alto. Con un equipo de seis debutantes (Deck, Vildoza, Caffaro, Fjellerup, Redivo y Gallizzi) y seis ya establecidos (Campazzo, Laprovíttola, Brussino, Delía, Garino y, lógicamente, Scola) logró sacudir al mundo a partir de un fantástico trabajo defensivo. El título quedará como la cuenta pendiente, pero este equipo demostró que con un trabajo serio como el de Sergio Hernández, y el de toda la gente que lo rodea, se puede pelear con las máximas potencias del deporte.