El equipo de Gregg Popovich cayó ante Serbia por 94-89 y jugará por el séptimo puesto en el Mundial. De esta manera, sin importar lo que suceda el sábado, registrará su peor participación en el certamen.

El Mundial de China 2019 dejó varias cosas claras sobre lo que está sucediendo con el básquetbol de manera global. Por el crecimiento de las otros países, inclusive aunque muchos de ellos están en una etapa de recambio, a Estados Unidos ya no le alcanza con juntar un grupo de doce estrellas y hacerlos jugar sin conocimiento previo.

Gregg Popovich tuvo que poner la cara en una situación complicada. La gran cantidad de bajas previas al certamen condicionaron la preparación estadounidense. Sin nombres destacados como Stephen Curry, James Harden, LeBron James, Kawhi Leonard, Kevin Durant, Anthony Davis, Damian Lillard, C.J. McCollum y Kyrie Irving, entre tantos otros, el entrenador del seleccionado debió armar un plantel de doce integrantes con muchísima juventud, pero sin el goleo inconsciente de otras épocas.

A la par de todo esto, el trabajo táctico no fue similar al de otros equipos como Argentina, que trabajó varios años a la par y que atravesó casi dos meses reunido, preparándose para ser la sorpresa del torneo.

En el medio del tramo final de la preparación, Estados Unidos cayó ante Australia y recibió un aviso de lo que le podía pasar en China. El elenco intentó corregir las cosas, pero no lo pudo lograr. Tras un auspicioso debut ante República Checa (88-67), la pasó muy mal ante Turquía (93-92) y hasta pudo haberse despedido en primera ronda si el equipo euroasiático no flaqueaba en los momentos definitorios.

Después de esa prueba complicada, el equipo norteamericano se encontró con su mejor versión. Japón no pudo hacerle un rasguño (98-45) y le permitió avanzar a la segunda fase con puntaje perfecto. Luego, dominó a Grecia (69-53), pero también le costó superar a Brasil en un juego vital por el pasaje olímpico. La Verdeamarelha mantuvo un gran nivel en la primera mitad, pero sucumbió en el tercer cuarto, dándole la victoria al rival (89-73).

Así, llegó invicto a cuartos de finales, donde tuvo una prueba inesperada contra Francia, que cayó por 100-98 ante Australia en el cierre de la segunda fase. Ahí, ante una potencia, no pudo esconder su nivel bajo. El equipo galo dominó durante todo el partido, pero el trabajo de Donovan Mitchell (28 puntos, siete rebotes y cuatro asistencias) dibujó un cierre parejo, en el cual el equipo de Vincent Collet controló al escolta del Utah Jazz para acceder a semifinales (89-79).

Contra todos los pronósticos, Estados Unidos se vio las caras con Serbia, pero en un juego para definir quién competiría por el quinto puesto. Al igual que ante Francia, en este caso gracias a un gran segundo cuarto (33-12), pudo maquillar su floja presentación, la cual acabó en caída por 94-89. Bogdan Bogdanovic (27) acertó siete triples para que el elenco europeo tenga su revancha tras las derrotas ante España y Argentina.

De esta manera, Estados Unidos deberá enfrentar al perdedor de Polonia y República Checa en el juego por el séptimo puesto. Ya sea que gane o pierda, terminará en una posición más baja al desastre de Indianápolis 2002, cuando finalizó sexto y registró su peor rendimiento mundialista con jugadores NBA. La recuperación en Tokio 2020 será una obligación.